Los alumnos de la Fundación Aikido San Juan participaron durante el mes de noviembre de diversas actividades entre las que se cuentan la Semana del Japón y el seminario de Shihan Yamada en Buenos Aires.
Sensei Fernando Cartofiel junto a uno de sus alumnos en la exhibición brindada por su escuela en la "Semana del Japón" que tuvo lugar en la provincia de San Juan.
La delegación sanjuanina en el seminario de Shihan Yamada en Buenos Aires.

La Fundación con base en San Juan es presidida por Sensei Fernando Cartofiel, quien desde hace varios años lleva adelante una importante tarea de difusión del aikido buscando trascender las fronteras de su provincia, sumando su presencia en importantes eventos locales y a nivel nacional.
Uno de estos encuentros fue el denominado "Semana del Japón" que culminó el pasado 22 de noviembre. Se trató de una jornada de siete días en el que la escuela de Cartofiel pudo hacer demostraciones de Aikido, Meditación Zen y Aiki Kenjutsu ante un nutrido auditorio en el que se hallaba una delegación cultural llegada de Japón.
Como cabe esperar de un evento de esta naturaleza, la Semana del Japón mostró todo lo que representa a la cultura y modo de vida nipón, desde la Ceremonia del Té, Shodo, Bonsai, Animé, Ikebana, Otaku y exhibiciones de las disciplinas marciales más tradicionales del archipiélago.
Sanjuaninos en el seminario de Yamada Shihan
Una pequeña delegación de la Fundación Aikido San Juan se trasladó a Capital Federal para participar del seminario que brindó Shihan Yoshimitsu Yamada. De esta forma, varios de los
seis representantes de la escuela, con no poco esfuerzo, vivieron por primera vez la experiencia de viajar a Buenos Aires y presenciar un seminario ante uno de los referentes internacionales más importantes del mundo, según relató Sensei Cartofiel a este medio.

Feliz y orgulloso por este logro, el profesor sanjuanino refirió que el aprendizaje que se obtiene en este tipo de encuentros va mas allá de lo académico “Cuando vamos a un seminario estamos allí para ser receptivos, abiertos, espontáneos, y no para juzgar la entereza o el grado de conocimientos de otros. Quien trabaja de esta manera desperdicia una gran oportunidad de conocerse a sí mismo al trabajar con un desconocido sin ningún prejuicio, sin importar escuela, graduación o imagen. Este es el espíritu del Aiki, entrenar sin ataduras ni preconceptos” puntualizó.
Texto: Karina Ortiz
Fotos gentileza: Fernando Cartofiel
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