Representando a la ciudad de Córdoba, Matías Bartolini ingresó el año pasado en la modalidad amateur mostrando una performance que lo colocó sin escalas en la final y lo consagró campeón nacional en la categoría Pesados. Este año arranca en los MAX
Con 26 años, Bartolini participó en el 2K9 durante el 2010 en la categoría de hasta 94 kilos. Con 5 peleas en su haber – 4 de ellas en el circuito –, el pupilo de Pablo Guzmán plasmó su sello ganando casi todas en el primer round por nocaut. La excepción a esta regla fue la final de su categoría en Buenos Aires, donde le ganó en las tarjetas al durísimo Osvaldo Cabral.
¿Cómo llegaste al Kick Boxing?
Bueno, a mí siempre me gustó, desde que era chico, veía las peleas por televisión y me llamaba la atención; pero el inconveniente es que soy de una ciudad chica de Río Negro, de Villa Regina, y ahí solo se practicaban artes marciales tradicionales como el Karate, que nunca me convenció demasiado. Por lo tanto, en el 2005, ya instalado en Córdoba, a donde me vine a estudiar, empecé a entrenar musculación en un gimnasio cerca de casa, y ahí es a donde conocí a Pablo Guzmán, que daba clases de Muay Thai en ese mismo gimnasio, entonces empecé a entrenar con él y nunca más paré.
Algunos competidores se ponen un apodo desde que arrancan y otros por diferentes razones son mas renuentes a que les pongan un sobrenombre ¿tenes apodo?
A mí nunca me gustó mucho el tema del apodo, pienso que el apodo es algo que uno debe ganarse con el tiempo, y no por ejemplo, como hace la mayoría, que antes de debutar tienen apodos como “el demoledor”, “el asesino”, o cosas por el estilo, y al momento de subir al ring no le ganan a nadie. Quiero que si alguna vez tengo un apodo, sea más que fundamentado por mi trayectoria, y si no lo consigo no me molestaría tampoco, animales del kickboxing mundial como Jerome Lebanner, jamás tuvieron apodo.
¿Cómo ves el desarrollo de la actividad en tu región?
Y yo creo que en Argentina, en general, estamos en problemas con este tipo de actividades, somos relativamente pocos los que la practicamos, y como a toda minoría no se le presta atención, hay que hacer todo muy a pulmón, y realmente muchas veces se hace difícil poder seguir con un ritmo de competencia. Por eso, aprovecho una vez más para decir que no es una pavada lo que ustedes hacen, que para los peleadores del interior es muy importante tener un circuito con las características del suyo.
¿Cómo surgió la posibilidad de participar en el circuito?
La posibilidad de meternos surgió muy por casualidad, los organizadores de Córdoba no le dieron nada de difusión, salieron a pegar posters por todos los gimnasios la semana antes de que se lleve a cabo el evento, pero bueno, es una práctica a la que esta gente nos tiene acostumbrados, siempre que organizan algo hacen lo mismo, obviamente, ellos llegan entrenados y los demás se enteraron una semana antes y no pudieron programar nada.
Nosotros por suerte, tenemos un compañero que de curioso entró a la página del 2K9 y vio el calendario, entonces pudimos prepararnos con varios meses de anticipación. Desde el principio, mis compañeros y yo aspirábamos a la final en Buenos Aires, así que lo vivimos con mucha ansiedad.
Cuando me llega el turno de pelear, los nervios se calmaron y pude desarrollar una buena pelea ganándola por KO en el primer round. El problema volvió cuando apenas me bajo del ring, que me avisan que tenía que volver a subir en la pelea siguiente (risas). Por una cuestión organizativa éramos tres pesos pesados, y obviamente uno iba a tener que pelear 2 veces, se me pasaron un montón de ideas por la cabeza, como por ejemplo que no iba a poder terminar la pelea debido a que estaba cansado por la anterior, corría con una gran desventaja, pero subimos igual, otra vez obteniendo otro triunfo por KOT, lo que me dio una felicidad enorme.
A partir de ahí, empezamos a prepararnos muy a full para el selectivo en Río Cuarto. En mi categoría no había peleadores, por lo tanto tenía que pelear con un muchacho que pesaba 10 kg más que yo, él era debutante, lo que era una ventaja para mí, pero uno nunca sabe, 10 kg es mucha diferencia, y yo ya estaba clasificado, no tenía la necesidad de pelear, así que dudábamos si subirme o no. Finalmente arreglamos para pelear. Llega el momento de la pelea, y antes de los 10 segundos ya lo había tirado al piso con un gancho de izquierda, lo que obviamente me dio una confianza y una tranquilidad enorme, y nuevamente pude terminar la pelea en el primer round.
¿Cómo viviste la final en Platense?
Obviamente esperábamos un nivel de peleadores mucho mayor a lo que venía acostumbrado, y no nos equivocamos. Me encontré con un Osvaldo Cabral muy firme, con una pegada fuertísima, realmente fue una pelea muy dura, lejos la pelea que más disfrute en mi vida. Da mucho gusto pelear con guerreros como Cabral. En ese momento, sentía más alegría por poder ganarle a un peleador como él, y no por ganar el 2K9. Cuando me anunciaron ganador, fue en lo primero que pensé, le gane a este pibe, eso es mucho, lo del 2K9 vino después, obviamente una felicidad enorme al momento de empezar a pensar en todo lo que se podía venir por delante.
¿Cuál es tu punto fuerte en el ring?
Bueno, esto es difícil ¿no? Siempre cuesta evaluarse uno mismo, pero creo que tengo una técnica muy pulida, unalowkick muy potente, y que para ser peso pesado, soy bastante rápido.
Pasaste al MAX, ¿cuáles son tus expectativas para este año?
Obviamente ganarlo, voy por todo. En competencia trato de ser lo más ambicioso posible, no solo pienso en la final del MAX, sino en lo que vendrá para el 2012.
¿Quiénes son tus referentes deportivos?
Los más cercanos, sin duda Pablo y Sergio Barbosa, son dos excelentes personas, y enormes artistas marciales, al lado de ellos nunca dejas de aprender. Y si vamos a hablar de deportistas consagrados, Jerome Lebanner sin duda es uno de los que siempre me gustó más verlo pelear, ni hablar de grandes campeones del K-1 como Ernesto Hoost o Andy Hug, y de monstruos más actuales como Gokhan Saki o Badr Hari.
¿Cuáles son tus objetivos o metas dentro de esta actividad?
No tengo metas, la meta para mí es un límite; es decir llegué, ya estoy acá, y no es lo que quiero, voy a ir para adelante hasta que no pueda más. Llegue a donde llegue voy a saber que deje el 200% de lo que puedo dar.
¿A qué te dedicas cuando no entrenas?
Soy instructor de Muaythai, en esto encontré mi vocación, es lo que más satisfacción me ha dado, y poder retribuir eso formando nuevos artistas marciales no tiene precio. Actualmente estoy haciendo instructorados para preparación física para complementarlo con el entrenamiento de Muay Thai.
Para cerrar la nota, ¿a quién queres mencionar?
Quiero agradecer en primer lugar a Lucrecia, desde que empecé con esto ella siempre me apoyó, y cada vez que peleé ella estuvo ahí, y no solo eso, se bancó todo el entrenamiento, el que lógicamente nos quitaba tiempo para disfrutar. Ni hablar de mis viejos, que siempre que los necesite estuvieron, y me dan mucho apoyo para que siga para adelante. A Pablo, que sin él nada de esto hubiera sido posible, en un peleador no todo es talento, la parte del entrenador es tan o inclusive más importante que el talento. A mis compañeros, que cuando tuvimos que aumentar la intensidad del entrenamiento lo hicieron sin protestar, y como sparrings terminan siendo fundamentales para el crecimiento de mi nivel. Un agradecimiento especial a todo el que se puso contento con mi victoria. No puedo dejar de agradecer a Villa Regina, que por más que circunstancialmente este en Córdoba, mi corazón sigue allá, y cuando la gente se enteró de esto no pararon de lloverme mensajes de felicitaciones. Y obviamente a todos los que hacen el 2K9 que están todo el tiempo atrás nuestro, sumando pequeñas cosas que a nosotros nos reconfortan mucho, y peleando contra viento y marea para llevar adelante a un 2K9 que cada vez es más grande.