Con la tremenda noticia recibida sobre el fallecimiento de Franco Lescano, hecho que nos conmueve a todos, sobre todo en el ambiente de las artes marciales y los deportes de combate, buscamos con esta nota aclarar algunos puntos importantes sobre uno de los deportes de mayor crecimiento a nivel mundial.
A raíz de lo sucedido, algunos medios masivos de comunicación lanzaron una campaña de descrédito hacia las MMA y se pudo ver el nivel de desinformación que hay en torno al tema. En primer lugar llamaron a la actividad “Vale Todo”, un nombre que no se usa desde hace muchos años. Por otro lado, las MMA (Artes Marciales Mixtas) son justamente eso, un sistema de combate deportivo en donde son válidos los golpes como en el Kick Boxing o el Muaythai, como así también está permitido el uso de técnicas de los sistemas de lucha de agarre, como el wrestling (Lucha olímpica, greco o libre), o el Brazilian Jiu-Jitsu. Este es el contexto básico que refiere a la descripción de las MMA como deporte.
Se mencionó que las MMA no están reglamentadas, algo totalmente erróneo, ya que todas las organizaciones internacionales (UFC, Sengoku, Dream, M-1, etc.) están reglamentadas con una serie de prohibiciones estrictas.
En nuestro país también hay entes fiscalizadores legales como la Federación Argentina de Deportes de Combate y Free Style, cuyo reglamento es estricto en cuanto a la utilización de técnicas.
Hablaron de la falta de controles, algo también erróneo ya que hay organizaciones como el RealFights en donde todos los atletas inscriptos deben presentar exhaustivos exámenes médicos obligatorios para tener la posibilidad de participar como competidor, y además, en las siete veladas que llevan realizadas no hubo atletas lastimados.
Hablando de reglamentación, se dijo que los combates de MMA ocurren dentro de una jaula enrejada para que un atleta no pueda escaparse. Otro grueso error, ya que los combates pueden ser detenidos por el árbitro, por el rincón del competidor, por el médico de turno y hasta por el propio atleta que puede rendirse y desistir del match. Además, los combates de MMA también se realizan sobre un ring.
Por otra parte, también mencionaron que no hay rounds dentro de los eventos, algo que solo ocurrió en los primeros UFC, hace ya más de dieciocho años. Al ir creciendo el deporte las organizaciones, federaciones, academias, patrocinadores, atletas y público mismo se encargaron de ‘humanizar’ las reglamentaciones con una serie de restricciones que aún en nuestros días siguen aumentando.
Las Academias conocidas en nuestro país como GOA, Sukata, Revolution, Ledesma y tantas otras prestigiosas escuelas no suben un solo atleta a competir si el mismo no tiene una cantidad de años de entrenamiento y aprendizaje.
Se habló sobre la conveniencia de prohibir el deporte, pero nadie dijo que dentro de los deportes de combate, muy lamentablemente, han ocurrido decesos como en el Boxeo, incluso dentro de nuestro Luna Park; en el Taekwondo (Mundial de Costa de Marfil en 1977), en el Rugby y hasta en el sobreprotegido Fútbol, ¿quién no recuerda la Copa de las Confederaciones de la FIFA en el 2003, cuando en un partido semifinal entre las selecciones de Colombia y Camerún, falleció el jugador camerunés Marc Vivien Foe a los 70 minutos de juego?, y de manera sí cruel el partido continuó hasta el final. Son fatalidades, desgracias que lamentablemente suceden, pero a nadie se le ocurre hablar de prohibición en esos deportes.
Para concluir, debemos mencionar que los Deportes de Contacto tienen sin lugar a dudas un riesgo físico cierto, real, que los profesores se encargan de hacer saber a cada uno de los practicantes. En las academias conocidas esto es así y me consta como cronista. Por ello hay recaudos de reglamentaciones, estudios, experiencia, etc., Obviamente siempre hay aspectos a pulir y a mejorar, pero se sigue trabajando para minimizar los riesgos que sí existen, a conciencia, y con el mismo compromiso que en el resto de los deportes de contacto.
Franco, mas allá de ser un practicante o adepto a los deportes de combate, fue un ser humano, un hijo, un hermano, un padre de familia, y no hay mayor perdida que la del ser humano en sí. Reiteramos nuestras sinceras condolencias y manifestamos nuestro profundo pesar a la familia de Franco Lescano.
Texto: Jorge Porfilio Cubiló