Kamakura es una ciudad de la isla de Honsu, en la prefectura de Kanagawa, en la orilla NE de la bahía de Sagami, a 15 Km. al S de Yokohama. Es importante centro turístico y comercial. Su población a mediados de los 80' era de 175.000 habitantes. Fue la sede del primer shogunato, de 1192 a 1333, el cual impuso el gobierno de la clase samurai. Entre sus creencias destaca Hachiman, el dios de la guerra en la mitología popular japonesa. Entre su patrimonio sobresale una estatua de Buda de 13 m de altura. En esta ciudad se han asentado, desde el siglo XIX, artistas y escritores, como es el caso del novelista Kawabata. Etapa de la historia y arte de Japón que se desarrolla entre 1185 y 1333 Este período histórico se inicia con la caída de la familia de los Fujiwara y el enfrentamiento de dos grandes casas militares, la de los Taira y la de los Minamoto. La victoria fue alcanzada por los Minamoto, y su cabeza, Minamoto Yoritomo, recibió del emperador el nombramiento de shôgun, especie de rango de general en jefe. Se pensó que un nuevo cambio de la capital administrativa sería beneficioso para mantenerse alejados de las intrigas cortesanas. La ciudad elegida fue Kamakura, una pequeña villa costera que dio nombre al período. Teóricamente el shôgun era el jefe militar del ejército imperial, pero en la práctica era quien detentaba el poder efectivo. Es, por tanto, durante el período Kamakura cuando por primera vez se desdoblan de forma clara y manifiesta el mundo aristocrático de la corte reunida en torno al emperador, y el mundo del guerrero alrededor del shôgun. Esta alteración radical de la estructura política abrió un nuevo camino en la historia japonesa, marcando el paso del Japón clásico al Japón medieval.
A diferencia de lo acontecido en períodos anteriores, en los que la actividad cultural se concentraba en el ámbito de la corte y los templos budistas, a partir del período Kamakura pasó a ser patrimonio de toda la sociedad, distinguiéndose con facilidad la mezcla de intereses culturales entre cortesanos, guerreros, monjes, mercaderes y gentes del pueblo. Al reanudarse los contactos con el continente, se dejaron sentir en el país, en este momento y en los períodos siguientes, las poderosas influencias culturales procedentes de Corea y de las dinastías chinas Song, Yuan y Ming.
Llegada del Zen
Minamoto Yoritomo fue el gran protector de la secta budista Zen desde que llegara a Japón en 1191. Al parecer, en una ocasión, estuvo en peligro de perder la vida en una batalla, pero una monja de esta secta lo salvó, por ello, como muestra de agradecimiento favoreció el asentamiento y difusión de dicha secta. El Zen se caracteriza por su elevada espiritualidad y desprendimiento, rasgos que encajaron perfectamente en la espiritualidad del guerrero que vivía en una atmósfera de dureza y austeridad. Cuando el monje Eisai volvió de China convertido en maestro de la nueva secta se instaló en Kamakura, alcanzando gran popularidad entre la sociedad guerrera. La influencia que el Zen, y la plasmación que su filosofía iba a tener en las artes tuvo su fundamento en la época militar de Kamakura. Tras la muerte de Yoritomo, sus descendientes siguieron protegiendo y difundiendo la secta Zen y su filosofía.
El Zen tiende a transmitir directamente la experiencia de lo trascendente, e invita a alcanzar la verdad en la más íntima interioridad de uno mismo. Para ello se vale de la meditación y la contemplación abstracta, y el hombre alcanza la iluminación cuando es capaz de absorber el universo dentro de sí mismo por medio de la meditación: cuando en su mente consigue el vacío total. Siendo la más abstracta de todas las sectas budistas, llegó, sin embargo, a penetrar incluso en los detalles más nimios de la vida cotidiana, ya que hizo del arte en sus más variadas manifestaciones un lenguaje mediante el cual poder expresarse.
Escultura
Los rasgos más significativos que definen la escultura del período Kamakura son: su tendencia dramática hacia formas extremas de realismo; la creación de figuras de tamaño natural; la policromía en colores también naturales; y la utilización de ojos de cristal o de obsidio para dar una sensación de intensa inmediatez.
La llegada de nuevas sectas, más populares, condicionó la evolución de la escultura. Al tratar de acercarse al creyente, no había nada más práctico que emprender un camino hacia el realismo. La escultura sufrió por este motivo un proceso de individualización. Cada escultura era obra de un artista determinado y la representación de un individuo en particular. El hecho de que algunas de las sectas como la Zen renunciaran a la representación de divinidades abstractas, hizo surgir un nuevo género denominado chinzo, volcado en la representación de sus fundadores y grandes maestros. Entre estas esculturas se encuentran las obras más significativas y sobresalientes del período Kamakura. En el templo de Tôdai-ji, en Nara, destaca el retrato de Chôgen, monje perteneciente a la secta Shingon, y reconstructor del mencionado templo; en el templo de Rokuharamitsu, de Kyoto, se custodia la imagen del monje Kuya; y en Kôfuku-ji de Nara podemos contemplar las esculturas de los fundadores de la secta Hosso, Mûchaku y Seshin. En todas estas obras se aprecia un realismo insuperable y una verdadera captación de su genio y vitalidad.
Entre la escultura civil destaca el retrato sedente del fundador del clan Uesugi, Uesugi Shigefusa, preciada posesión del monasterio zen de Meigetsu-in en Kamakura. Como escuela escultórica destacó la escuela Kei, responsable de la colosal obra escultórica de las mil y una estatuas de Kannon en madera realizadas para Sanjusangendô en Kyoto a principios del siglo XIII. El gran maestro Tankei (1173?-1256) contó con el honor de tallar el Kannon central con sus once cabezas y mil brazos, símbolos de su poder y omniescencia. Junto a todas estas imágenes de Kannon están representadas veintiocho virtudes con forma humana: compasión, belleza, sabiduría, caridad, devoción, etc. Entre todas ellas destaca la imagen de Basû Sennin, un anciano demacrado vestido con una piel de animal que pide limosna. Su lamentable condición física contrasta con su intensa mirada y su fuerza espiritual. Hay una cierta similitud entre la escultura religiosa de este período y la imaginería española del barroco, tanto en su finalidad, como en los medios de los que el artista se vale: utilización de la madera, policromía, ojos de cristal, etc. En los dos casos lo que se intenta es mostrar la fuerza interior a través de la apariencia externa.
Dentro del marco del realismo y de la fuerza de la expresión destacan las imágenes de los Reyes Guardianes de los templos, que suelen mostrar su torso desnudo para dejar al descubierto su exagerada musculatura y sus venas inflamadas por la tensión. La sensación que transmiten estas imágenes es de fuerza, vitalidad y dinamismo, acentuado este último por el marcado movimiento de los paños. Su ceño fruncido, sus dedos crispados y los músculos en tensión son símbolos de su poder para rechazar y alejar los malos espíritus. Sirvan como ejemplos las imágenes de Ungyo y Agyo del templo de Kofuku-ji de Nara.
Pintura narrativa
La definitiva influencia que la llegada de nuevas sectas budistas tuvo sobre la escultura se manifestó igualmente en el terreno pictórico. El desapego que en el período Kamakura se sentía por la representación de las divinidades hizo que el énfasis de la pintura religiosa se pusiera en las historias de fundaciones de templos y milagros, las biografías de grandes maestros, y en las descripciones de las penas que esperaban a los condenados. Al igual que en el período anterior la pintura sirve de ilustración a la narración de un texto, adaptándose al formato de rollo. El Manual de los espíritus hambrientos o Gaki Zôshi, de finales del siglo XII (Museo Nacional de Tokyo), e Historia del monje Ippen o Ippen Shônin Eden, del año 1299, conservado en el templo Kankiko de Kyoto, constituyen dos de los mejores ejemplos. Ambas obras, fieles al realismo que marca la tónica del período Kamakura, son expresión de las costumbres de nobles, guerreros, comerciantes, campesinos, peregrinos y vagabundos. En el primero es reseñable la maestría en el uso del trazo del pincel, suelto, fluido y enérgico, que dota de una gran expresión a lo representado. Los condenados son representados con el vientre abultado y el cabello revuelto, sufriendo constantemente un hambre torturador e insaciable. En el segundo se ilustra el peregrinaje del monje Ippen, siendo digno de destacar la gran fidelidad que se aprecia en los lugares representados.
Paralelamente se desarrolló una pintura de tono épico en la que el dinamismo suele dominar la escena. Historia de Heiji o Heiji Monogatari, de finales del siglo XIII es una de las obras más representativas de este género. En ella se narra la batalla entre los Taira y los Minamoto en la cual fueron los primeros los vencedores. La obra goza de una gran calidad en la ejecución y la composición. Destaca la brillantez y contraste de su colorido, que ayuda a dotar de un gran dinamismo a toda la obra. En los rollos narrativos del período Kamakura se alcanzó una de las cimas más altas dentro del arte japonés.
Arquitectura
Los templos y palacios suntuosos del período Heian quedaron atrás. La nueva ética del guerrero se plasmó también en el arte de la arquitectura dejando paso a un estilo más sencillo, de menos lujo y apariencia, donde el funcionalismo era el rasgo dominante. Quizá esta tendencia hacia la sencillez resulte más evidente en las construcciones particulares, que van a ser precisamente las que marquen el modelo de la arquitectura doméstica posterior. Los nuevos contactos con China y la llegada de la secta budista Zen trajeron como consecuencia una serie de influencias. El estilo surgido con la incorporación de las importaciones se denominó kara-yo o estilo chino. Durante el período Kamakura se hicieron todo tipo de esfuerzos para conseguir que la ciudad se pareciera a las anteriores capitales de Japón. Persiguiendo este propósito se levantaron los Cinco grandes templos del Zen. El más antiguo es Jukufu-ji, pero quizá los más representativos son el de Kencho-ji, situado en medio de un bosque de mágnificos cedros, y el de Engaku-ji. La tradición asegura que el primero de los templos fue planeado según el modelo del gran templo de Chin-shan-ssu de la provincia de Kiangsu. Los edificios originales fueron destruidos por un incendio en el año 1415, pero bajo la protección del gobierno de la dinastía Tokugawa se trabajó para devolver a Kencho-ji su primitivo esplendor. Para la construcción de Engaku-ji se enviaron a diferentes especialistas japoneses a China para estudiar detalladamente las construcciones zen. Las construcciones actuales son en su mayoría de épocas posteriores, pero siempre se ha mantenido un gran interés por respetar escrupulosamente las características y estilo de cada arquitectura en sus reconstrucciones posteriores. El shariden o relicario, es uno de los pocos edificios que se conservan de este templo del período Kamakura. Es un ejemplo clásico del mencionado estilo chino o kara-yo, cuyas características pueden apreciarse en las lineas curvas que predominan en las ventanas y la parte alta de las puertas, en la plataforma de piedra sobre la que se levanta, y en su característico doble tejado, sostenido por una complicada trama de soportes y brazaletes.
Minamoto Yoritomo (1147-1199)
Militar y político japonés, fue el primer sogún del sistema de gobierno del sogunado o bakufu, fundador del sogunado Kamakura. Nació en 1147 y murió en la ciudad de Kamakura el 9 de febrero de 1199. Era el tercer hijo de Minamoto no Yoshitomo, miembro de un importante clan descendiente del emperador Seiwa (858-876), cuya historia se cuenta en el Genji monogatori, una de las novelas más antiguas de la historia. Su padre intentó arrebatar el poder a la familia de los Taira en 1159, durante los disturbios conocidos con el nombre de Heiji, acaecidos en la provincia de Kyoto. Los Minamoto resultaron derrotados y, después de la batalla, Yoritomo fue capturado y desterrado a Hirugakojima en la provincia de Izu, lugar en el que permaneció por un período de veinte años bajo la estrecha vigilancia de los miembros del clan Taira. Durante su destierro contrajo matrimonio con la hija de uno de los encargados de su vigilancia, Hojo Tokimasa, uno de los principales vasallos de los Taira, que cada vez se mostraba más hostil hacia el creciente poder de sus señores.
Rebelión contra los Taira
Mientras, en el resto del Japón se hacía más evidente la ruptura entre la corte y el campo, y la mayoría de los miembros de la aristocracia y los líderes religiosos de los grandes templos y santuarios estaban cada día mas resentidos con el control que ejercían los Taira sobre el propio emperador. En 1180, el Príncipe Mochihito, hijo del emperador Goshirakawa, se alzó contra la familia Taira y envió mensajeros a todas las provincias solicitando ayuda para enfrentarse al ejercito de Taira en el campo de batalla. Este acontecimiento fue visto por Minamoto Yoritomo como una oportunidad excepcional para recuperar el esplendor perdido de su familia. Yoritomo respondió al mandato del Príncipe reuniendo, con la ayuda de su suegro Tokimasa, un importante ejército con el que se enfrentó a los partidarios de los Taira en Ishibashiyama, pero la derrota sufrida le obligó a huir por mar y refugiarse en la provincia de Awa. Allí consiguió el apoyo de los Chiba y de otras poderosas familias de la región de Kanto, entre los que se encontraban algunos miembros de la familia Taira que estaban en desacuerdo con la forma de actuar de sus familiares en la corte.
Con el apoyo de todos estos señores feudales consiguió hacerse con el control de la ciudad de Kamakura en la provincia de Sagami, donde estableció su base de operaciones y comenzó a ampliar su poder. En octubre de 1180 consiguió reunir un ejército capaz de enfrentarse a las fuerzas de los partidarios de Taira, cosa que ocurrió en las cercanías de Fujigawa donde Yoritomo obtuvo una importante victoria. Tras hacerse con el control de la provincia de Hitachi al aniquilar a la familia Sakate, se vio con suficientes fuerzas como para organizar un sistema en el que todos sus seguidores estuvieran bajo su control directo. Para ello estableció la figura del Samuraidokoro, oficial cuya función era regular las vidas y los asuntos de todos los vasallos de Yoritomo. En 1183 se alió con su primo Minamoto Yoshinaka, quien había ocupado el distrito de Hokuriku y se disponía a marchar sobre Kyoto. Su poderío militar hizo que los Taira se retiraran al oeste. Pero las formas violentas y dictatoriales con las que se manejaba Yoshinaka en la capital imperial provocaron que Yoritomo respondiese al llamamiento del emperador Shirakawa-Go y se enfrentara a su primo.
En 1184, el hermano menor de Yoritomo, Yoshitsune, logró derrotar y dar muerte a Yoshinaka. Ese mismo año estableció los órganos que con posterioridad serían la base del sistema de gobierno militar del sogunado, el Kumonjo y el Monchujo, oficinas administrativas que se encargaban de los asuntos legales del estado paralelo que había formado en el este del país, y que con el paso del tiempo sustituirían a la burocracia de la corte en todo el Japón. En 1185, Yoshitsune consiguió la destrucción total del poder de los Taira con la victoria de Dan-no-ura en la provincia de Nagato. Este hecho fue aprovechado por el emperador para apoyar a Yoshitsune con el fin de disminuir el poder de su hermano Yoritomo. Como respuesta, éste declaró a su hermano traidor y lanzó un llamamiento para que se procediese a su arresto.
Expansión de sus dominios
La búsqueda del fugitivo fue utilizada como excusa para extender su poder por todo el país. Yoritomo envió a todas las provincias a los shugo, oficiales encargados de los asuntos militares, y a los jito, administradores de los distritos. La presión ejercida por sus partidarios ante la corte consiguió que el emperador diera su aprobación a este sistema, que comenzó a sustituir al poder central y supuso el inicio del feudalismo en Japón. Mientras tanto, se descubrió que Yoshitsume se había refugiado con la familia Fujiwara en la provincia de Mutsu, que fue atacada en 1189, lo que llevó al suicidio al hermano menor del general. En 1192, Yoritomo recibió del emperador el título de seii tai shogun (sogún), con lo que se daba oficialidad a su gobierno de carácter militar y asumía el control absoluto de todos los señores feudales, la corte, la aristocracia y los templos de todo el Japón, lo que supuso el inicio del sogunado Kamakura. Yoritomo ejercía su poder absoluto desde su palacio en la ciudad de Kamakuralugar donde murió el 9 de febrero de 1199.
Familia Fujiwara (800-1185)
Antigua familia noble japonesa cuyo origen se remonta al siglo VII y que controló la corte imperial entre los siglos IX y XII. El poder de la familia Fujiwara no provenía de la fuerza militar o de las grandes acciones de guerra, venía de su capacidad política y de sus especiales relaciones con la familia imperial. Las relaciones entre los Fujiwara y la Casa Imperial se consolidaron desde los primeros momentos de esta familia, al lograr los jefes del clan Fujiwara casar a sus hijas y hermanas con los miembros de la familia imperial, de forma que las hijas de los Fujiwaras fueron emperatrices y sus nietos emperadores o miembros de la Familia Imperial. De esta manera, los jefes Fujiwaras lograron hacerse con el control del gobierno japonés durante casi cuatro siglos. Otro característica importante de esta familia fue el respeto y el extremo cuidado que mostraron sus miembros en los tratos con la jerarquía budista, la otra gran fuerza del Japón de su tiempo.
La familia Fujiwara logró conjugar estos dos factores para acaparar cada vez más parcelas del poder imperial, incluso hubo emperadores que se retiraron a monasterios budistas dejando el poder absoluto en manos de esta importante familia. Los Fujiwara acompañaron su influencia en la Corte de un creciente poder económico basado en la obtención de tierras y en crear una clientela aristocrática cada vez más atada a ellos, para lo que se sirvieron de los fondos públicos que en repetidas ocasiones desviaron hacia las arcas de las familias aristocráticas. La familia Fujiwara fue fundada por Nakatomi Kamatari (614-669), el cual ya logró hacerse con el poder de facto en Japón. Kamatari era un ferviente seguidor del príncipe Karu no Oji, junto al cual conspiró para derrocar a los Soga; Karu subió al trono en el 661 bajo el nombre de Tenchi Tenno y Kamatari se convirtió en su principal ministro y consejero. A la muerte de Katamari, el emperador Tenchi Tenno concedió a su familia el nombre de Fujiwara ('cenador glicina'), en honor al lugar donde ambos conspiraron para deshacerse de los Soga.
Fuhito (659-720) fue el hijo y sucesor de Katamari y el primero en usar el nombre de la familia. Logró casar a una de sus hijas con el emperador Shomu, hecho con el que se inició la política familiar de emparentamiento con los emperadores. Fuhito fue ministro durante los reinados de Fito, Shomu, Gemmei y Gensho. Tuvo cuatro hijos que ocuparon importantes cargos en la Corte. A su muerte, la familia se dividió en cuatro ramas, de las cuales la rama Hokke fue la más influyente.
Nakamaro (710-764), nieto de Fuhito, fue el siguiente de los Fujiwara en ostentar cargos de importancia; él ayudó al príncipe Oi-o-a a subir al trono, por lo que éste le colmó de favores. Pero Nakamaro se sintió celoso de la creciente influencia del bonzo Dokyo sobre la ex emperatriz Koken, por lo que levantó un ejército contra éste. Los primos de Nakamaro, Yoshitsugu y Kurajimaro, se unieron a la causa imperial y lograron vencer y matar a Nakamaro. Desde este momento la familia Fujiwara se sumió en una serie de luchas intestinas por hacerse con la jefatura del clan. Hasta mediados del siglo IX los Fujiwara no volvieron a emerger como dirigentes de Japón. Durante el siglo en el que la familia luchó entre sí, algunos de sus miembros continuaron ejerciendo cargos de relativa importancia.
Kiyokawa, otro de los nietos de Fuhito, fue embajador en China e intentó acercar las posturas de ambos países. Hirotsuga (715-741), primo del anterior, fue gobernador de Dazaifu y se sublevó contra el bonzo Gembo. El emperador lo detuvo y lo decapitó. Mamokawa (722-779), nieto de Fuhito, fue ministro durante los reinados de Koken y de Shotoku, y a la muerte de este último en el 770 nombró regente a Konin.
Con Yoshifusa (804-872) la familia Fujiwara volvió a recuperar la preponderancia en la vida política japonesa. Fue ministro en los reinados de Seiwa y Nimmyo. También fue un destacado erudito que escribió el Shoku-Nihon-Koki (Historia del Japón), en treinta volúmenes. Su esposa era hija del emperador Saga y su hija, Aki-ko, fue la madre del emperador Seiwa. Yoshifusa ocupó la regencia durante la minoría de edad de Seiwa; se convirtió en el primer regente del Japón que no era miembro de la Familia Imperial. Con él se inició la práctica de los Fujiwara de persuadir a los emperadores a retirarse a los monasterios budistas, dejando en el trono a un príncipe niño y permitiendo de este modo que los Fujiwara se hiciesen cargo de la regencia. Durante los dos siglos siguiente hubo un total de ocho abdicaciones de este tipo.
Durante los períodos de regencia, los Fujiwara fueron lentamente emitiendo leyes que socavaban cada vez más el poder imperial en beneficio propio. El único problema de las regencias era que antes o después el emperador alcanzaba la mayoría de edad. Este problema lo resolvió el sucesor de Yoshifusa, su sobrino Mototsune (836-891), el cual creó el cargo de kampaku ('canciller'), más prestigioso y con más atribuciones que el de primer ministro. Entre sus atribuciones se encontraba la de ser el portavoz del emperador y el intermediario entre éste y los funcionarios. El canciller era el más alto cargo entre los oficiales de la Corte, sólo por debajo del emperador. Todos los nobles de Japón lucharon por obtener el cargo de canciller, pero los Fujiwara monopolizaron el cargo durante la casi totalidad del siglo IX. Sólo se interrumpió cuando el emperador Uda, que no tenía madre Fujiwara, ascendió al trono en el 887. Diez años antes había sido coronado emperador el niño Yozei, del cual fue regente Mototsune, que, ante los problemas mentales del joven emperador lo sustituyó por Tokiyasu-Shinno en el 885. Este emperador adoptó el nombre de Koko. Tras la muerte de Koko en el 887 lo sucedió su hijo Uda, que durante un breve período arrebató el poder a Mototsune. Éste logró casar a su hija On-Shi (872-907) y a una hermana de ésta, que tenía el mismo nombre, con los emperadores Uda y Daigo.
Tokihira (871-909) fue el hijo y sucesor de Mototsune al frente de los Fujiwara. Tenía sólo 21 años cuando su padre falleció, pero esto no le impidió restablecer rápidamente el poder de la familia que Uda les había arrebatado. Neutralizó la oposición nobiliar a su familia y fue reconocido como un gran estadista y una persona de elevada cultura. Hizo desterrar a todos aquellos que le hacían sombra y dirigió el país sin impedimentos durante el reinado de su hermano político Daigo. En cuanto a su labor cultural, se distinguió por ser el director de la redacción del Sandai jitsuroko (una historia de los reinados de Seiwa, Yozei y Koko); también comenzó la elaboración del código Engi-shiki.
Tadahira (880-949), hermano y sucesor del anterior, prosiguió con la recopilación del Engi-shiki y lo publicó en el 927 en una edición de cincuenta volúmenes. Le sucedió su nieto Kaneie (929-999), que ocupó los más altos cargos de la administración del Estado. Casó a su hija Senshi con el emperador En-Yu. El sucesor de Kaneie fue Kinto (966-1041), uno de los grandes poetas de su tiempo. Akinitsu (944-1021) fue el personaje más influyente de la corte del emperador Ko-Ychijo, al cual casó con su hija En-Shi.
Probablemente el más grande de los miembros de la familia Fujiwara fue Michinaga (966-1027), hijo de Kaneie. En el 999 casó a su hija Akiko con el emperador Ychijo y, muerto éste en el 1012, hizo elegir como sucesor a Sanjo, al que casó con su segunda hija, Ken-shi. En el 1016 el emperador abdicó por problemas de salud y Michinaga lo sustituyó por su propio nieto, Go-Ychijo, al que casó con su tercera hija Y-Shi; además, situó como heredero al trono a otro de su nietos, Atsunaga-shinno, que al convertirse en Emperador recibió el nombre de Go-Shujaku. Michinaga se hizo bonzo en 1018 y, dos años después, comenzó la construcción del templo Hejo-ji. Michinaga tuvo a tres emperadores por yernos y cuatro de sus nietos lograron ocupar el trono de Japón. Durante treinta años gobernó el país, rodeado de lujos, y disfrutó de la sofisticación de la Corte. Su mansión compitió en magnificencia con el propio palacio imperial; en ella se celebraron todo tipos de fiestas de la nobleza.
El gobierno de Michinaga fue al tiempo el momento de máximo esplendor y el inicio de la decadencia de los Fujiwara;mientras que en la capital su poder fue indiscutido, en las provincias declinaba rápidamente. Entre los años 940 y 950 se produjeron en las provincias japonesas dos importantes rebeliones que acabaron con la derrota de los aliados de los Fujiwara, lo que sirvió para incrementar el poder de la oposición. Estas derrotas provocaron la rápida erosión del poder económico Fujiwara y, por tanto, su debilitamiento en beneficio de las familias victoriosas en las provincias.
La muerte de Michinaga en el 1027 marcó el declinar absoluto de la familia, con problemas económicos y sin la simpatía del nuevo emperador, Go-Sanjo, que no tuvo una madre Fujiwara. El nuevo emperador accedió al trono en el 1068, después de que Yorimichi ocupase la regencia desde 1027, decidido a establecer una política reformista que tenía como único objetivo el eliminar el poder de los Fujiwara y conseguir recuperar el poder en beneficio de la Familia Imperial. Pero los Fujiwara aún conservaban mucho poder y lograron forzar la abdicación del Emperador, que dejó en el trono a un joven infante. No obstante, el Emperador logró sentar las bases de la administración desde el monasterio, como un monje laico, libre del poder Fujiwara. Desde su retiro pudo iniciar su programa de reformas. El heredero de Michinaga fue su hijo Yorimiche (992-1074), que también ocupó el cargo de canciller y, siguiendo la política familiar, casó a sus hijas con los emperadores Go-Shujaku y Go-Reizei. En 1068 renunció a sus cargos en favor de su hermano Norimichi y se retiró a Uji.
A lo largo de toda la centuria se sucedieron los intentos para arrebatar el poder a los Fujiwara, que lograron resistir, aunque cada vez más debilitados. Ya en el siglo XII, fueron totalmente eliminados tanto del poder como de la Corte. Tadamichi (1097-1164), Yorinaga (1120-1156) y Nobuyori (1133-1159) fueron los dirigentes de la familia en este período. En los disturbios de 1156 los Minamoto, aliados de los Fujiwara, fueron derrotados por los Taira, aliados del emperador Shirakawa. Los Taira ascendieron al poder pero, en el 1159, en los denominados disturbios Heiji, los Minamoto y los Fujiwara se levantaron contra esta familia y fueron totalmente derrotados. La Casa de Taira tomó el relevo de la de Fujiwara, lo que supuso la adopción y la perpetuación del estilo de vida, la política y las instituciones sociales que habían sido establecidas por los Fujiwara. Aunque en ocasiones se confunden la dominación Fujiwara con el Período Heian (794-1185), esta identificación no es correcta pese a la coincidencia temporal.
Durante el gobierno de la familia Fujiwara se produjo un importante desarrollo de todas las artes y, especialmente, de la literatura. Algunos miembros de la familia Fujiwara fueron notables artistas o poetas; destacó entre ellos el erudito y escritor Fujiwara Teika.
Familia Taira
Antigua familia noble japonesa cuyo origen se remonta al siglo IX y que alcanzó su esplendor entre los siglos XI y XII. A la edad de oro que supuso el Período Heian (794-1185), siguió una era turbulenta, de derramamiento de sangre y de guerra casi incesante. El ascenso del guerrero, en sustitución al noble refinado de épocas anteriores, había comenzado en el siglo XI, al tiempo que se iba corroyendo el poder del gobierno central del Japón.
Los ministros imperiales de la familia Fujiwara habían tratado de mantener su poder haciendo alianzas con las poderosas familias militares de los Minamoto y los Taira. Pero a mediados del siglo XII, se habían intensificado los conflictos entre estas ligas poderosas, y el guerrero se convirtió en la figura suprema.
Cuando los terratenientes se percataron de que ya no podían depender de los funcionarios reales para que los protegieran contra sus proscritos o vecinos rapaces, armaron a sus hijos y adeptos, y se pusieron bajo la dirección de jefes famosos por su habilidad combativa. La tendencia violenta de los tiempos era contraria a los grupos reducidos; quienes no formaban alianzas poderosas era casi seguro que serían sojuzgados y despojados. A fin de obtener fuerza adicional para la defensa o el ataque, los jefes guerreros de cada región pequeña se agrupaban y ofrecían sus servicios combativos a los señores más importantes.
La genealogía de esta familia se conoce desde el 825, fecha en la que este nombre le fue concedido al príncipe Takamune (804-867), nieto del emperador Kammu. Desde 1156 a 1185 la familia Taira monopolizó el poder en Japón, tras desplazar a la Familia Fujiwara.
Takamochi, sobrino y heredero de Takamune, se asentó en el distrito de Hitachi, que en adelante se convirtió en el centro del poder de la familia. Kunika fue asesinado en el 935 por su sobrino Masakado, mientras ocupaba el cargo de gobernador de Hitachi. El hijo de Kunika, Sadamori, se unió a su tío Yoshikane para vengar la muerte de su padre, pero Masaka los venció a ambos. Masakado, en el año 939, se hizo con el poder en toda la parte sur de Kanto, se autoproclamó shinno ('nuevo emperador') y declaró la guerra al emperador de Kyoto. Al año siguiente Sadamori reunió nuevas tropas en Kyoto con las que se unió a Fujiwara Hidesato y juntos lograron derrotar a Masakado en el año 940.
Debido a la rebelión de Masakado, la familia Taira perdió el favor imperial y durante décadas estuvo sumida en el ostracismo político. En 1028 Tadatsune intentó recobrar el poder sobre Kanto por lo que tuvo que enfrentarse a Yorinobu, de la familia Minamato, el cual derrotó la nueva rebelión de los Taira y logró que Tadatsune se rindiese en 1031. El resultado de esta nueva derrota fue el declinar de la familia Taira y el alzamiento de los Minamoto, descendientes del emperador Siwa, como dominadores de Kanto. En la segunda mitad del siglo XI el poder de la familia Fujiwara decreció, y cuando el emperador Shirakawa abdicó en favor de su hijo, éste inició una nueva política que produjo la definitiva caída de los Fujiwara y su sustitución por una nueva nobleza, representada por los Taira. El nuevo emperador llamó a los Taira para contrarrestar el creciente poder de los Minamoto, tradicionales aliados de los Fujiwara, y evitar así que se repitiese lo ocurrido con la familia Fujiwara, que durante varios siglos suplantó el poder imperial. El representante de los Taira en estos momentos fue Masamori, que logró copar los más altos cargos de la administración imperial.
El hijo de Masamori, Tadamori, continuó la política de su padre para sentar el poder familiar. Su principal acción fue la de eliminar a los piratas que asolaban el comercio del mar Interior, en el oeste de Japón, por lo que ganó el favor del emperador. Su hijo, Kiyomori (1118-1181), el más importante de los miembros de esta familia, continuó la política de sus antepasados y logró incrementar la influencia familiar en la corte, pero no pudo evitar el enfrentamiento entre los Taira y los Minamoto. En 1146 fue gobernador de la provincia de Aki.
Kiyomori era un político astuto que sabía cómo manejar el intrincado sistema del antiguo gobierno imperial. Participó en la vida social de la capital y se hizo amigo de los Fujiwara que aún conservaban numerosos cargos en la corte. El objetivo evidente de Kiyomori estribaba en hacer de la familia imperial un apéndice de los Taira, de suerte que éstos pudieran gobernar indefinidamente en nombre del emperador, como lo habían hecho los Fujiwara.
En 1156 los conflictos dinásticos en el seno de la familia imperial entre Sutoku y Go-Shirakawa provocaron la guerra de Hogen entre Kiyomori, que defendía los derechos de Go-Shirakawa, y el clan Minamoto dirigido por Tameyoshi y que luchaba en favor de Sutoku. La guerra entre los Minamoto y los Taira pasó por primera vez sobre la capital, Kyoto, sin fortificaciones ni guarniciones. La victoria fue para los Taira gracias a la deserción de una parte de los guerreros de sus enemigos, pero pronto surgieron los desacuerdos entre Kiyomori y Yoshitomo, que llamó de nuevo a los Fujiwara para eliminar la influencia de los Taira. Los nuevos conspiradores se apoderaron del emperador e incendiaron el palacio imperial. Kiyomori regresó precipitadamente a Kyoto y logró liberar al Emperador, para marchar a continuación sobre sus enemigos y derrotarlos; esto es lo que se conoce como la guerra Heiji. Kiyomori, libre de oponentes, se consolidó como la figura más poderosa de Japón.
En 1171 casó a su hija Tokuko con el emperador Takakura, con lo que emparentó directamente con la familia imperial. El emperador Antoku, que ascendió al trono en 1180 a los dos años de edad, era por tanto su nieto. Los Fujiwara conspiraron de nuevo contra el poderoso ministro, pero el complot fue descubierto y los organizadores del mismo fueron ejecutados o exilados.
La familia Taira monopolizó entonces los altos cargos de la administración japonesa, gobernó casi la mitad de todas las provincias de Japón y poseyó más de 500 señoríos. Pese a ello, los Taira nunca fueron capaces de reunir las fuerzas suficientes para someter a las provincias orientales, y los sobrevivientes de los Miramoto se concentraron allí para retornar en forma sangrienta.
En 1180, los clanes nobiliarios de la Corte, impulsados por los Minamoto y dirigidos por el antiguo emperador Go-Shirakawa, se rebelaron contra Kiyomori, pero fueron derrotados. Mochihito, el hijo del Emperador, falleció en el combate y Go-Shirakawa fue hecho prisionero. Como resultado, el jefe de los Taira inició un período dictatorial, conocido como el régimen Rokuhara, por ser ésta la localidad donde Kiyomori fijó su residencia. A pesar del gran poder que Kiyomori poseyó, no pudo realizar las reformas básicas que pretendía en el anquilosado sistema Imperial.
A la muerte de Kiyomori, los Taira comenzaron a acomodarse a la fácil vida de lujo de la Corte y perdieron el contacto con los grupos de nobles provinciales en los que habían basado su ascensión al poder. Narimori (1129-1185), sucesor y hermano de Kiyomori, ocupó importantes cargos en el gobierno. Shigemori (1138-1179), hijo de Kiyomori, fue el más fiel servidor de su padre, pero falleció antes de poder evitar los excesos tiránicos de los últimos años del gobierno de su progenitor. Munemori (1147-1185), hijo también de Kiyomori, fue todo lo contrario de su hermano, no sólo cumplió los deseos tiránicos de su padre, sino que además los alentó. A la muerte de su progenitor fue reconocido como jefe de la familia y continuó la guerra contra los Minamoto, pero acabó por ser derrotado por éstos, al tiempo que las constantes derrotas limitaban cada vez más el poder demográfico de los Taira.
En 1185, en el transcurso de un combate naval con los Minamoto, los Taira fueron derrotados estrepitosamente; pereció en el mismo casi toda la familia Taira y el resto fue apresado. De este modo finalizó el gobierno de esta importante familia que durante un siglo había sido la dueña de Japón. Fue sustituida por los Minamoto.
Colaboración especial desde España
Texto e Imágenes cedidos por el Sr. Pedro Adolfo Rodríguez Díaz
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