En el antiguo oriente, cuando las armas de mayor uso eran las espadas en Corea, Japón, China y alrededores, las artes marciales eran consideradas de uso personal, como defensa de las distintas y múltiples agresiones que podían llegar a sufrir cada individuo que las practicase en su vida diaria. Ya sea invasiones vecinas, irrupciones en el hogar, maltrato de los seres queridos o el riesgo a perder la propia vida, que corrían los mismos samurais al velar día y noche por el bienestar de su emperador.
En aquellos tiempos, los maestros del DO resguardaba los conocimientos entre los propios y la tradición era heredada únicamente a través del linaje. Más adelante en la historia, cuando algunas escuelas o ryu decidieron desplegar sus secretos al mundo, mantuvieron la exclusividad entre sus filas, seleccionando a sus discípulos.
En la actualidad, el mundo se vio inmerso en el capitalismo que acarreó un aspecto comercial y lucrativo en la mayoría de las actividades, relegando así el trueque como forma de comercio.
En el caso de las escuelas de artes marciales, la idea de incrementar ingresos para costear mejoras en las instalaciones y servicios permitió el acceso a muchos jóvenes bajo la consiga de la disciplina sumada a una cuota. Ello permitió que en occidente mayormente, todos tengan un libre acceso a los conocimientos milenarios de las artes marciales.
Nada pasa, hasta que pasa
Hace no mucho tiempo atrás en el Conurbano Bonaerense, un hombre fue acusado de asesinar a otro hombre tras propiciarle una golpiza fatal; testigos oculares aseguraron que esos golpes sólo podrían haber sido efectuados por un “karateca”. Si bien, fuentes oficiales desmintieron este dato, ¿por qué a alguien se le habría ocurrido interpretar esos golpes como los que se aprenden en un dojo? Otro caso le ocurrió a Anthony Ervin, ladrón de oficio de los Estados Unidos, quien en octubre del 96 intentó atacar y robar a una persona no vidente y artista marcial llamada Courtney Beswic. Ante la insistente demanda de plata, Ervin finalmente atacó a Beswic. Esté lo arrojó por encima de su hombro hacia el pavimento. El resultado fue trágico: una rotura de cuello que terminó con su vida al instante. La corte no presentó cargos ya que adujó que el no vidente estaba actuando bajo la figura de legítima defensa. Pero este tipo de accionar estatal es poco usual. De hecho, un artículo indica que cualquier disturbio enfocado hacia los practicantes de artes marciales se introduce en el campo de la ley de agravios. ¿Qué ocurriría en Argentina de darse una situación similar a la del Sr. Beswic?
El superhéroe del momento
Según información publicada en el sitio online vivirenforma.com.ar un curso de Defensa Personal es un “Método Rápido, simple y efectivo”. En tanto a la descripción de la actividad en sí, dice: “este curso está dirigido a cualquier persona que tenga un interés personal o profesional en la materia. No es necesario poseer conocimientos ni experiencias previas en este campo profesional, no hace falta ser experto en artes marciales para aprender a defenderse, sólo la motivación y disponibilidad de algunas horas semanales harán el trabajo de convertirlo en poco tiempo, en un práctico y eficiente instructor de este sencillo pero efectivo estilo de defensa personal basado en el estilo sihkung”.
Ahora bien, es importante conceptualizar Defensa Personal. Según la Real Academia Española, Defensa viene del latín def?nsa; en este caso las definiciones son muchas por ende seleccionaremos: Acción y efecto de defender o defenderse, Amparo, protección, socorro y arma, instrumento u otra cosa con que alguien se defiende en un peligro. Por el otro lado, Personal viene del latín person?lis y significa que algo es perteneciente a la persona, propio o particular o Tributo que pagaban en algunas partes los cabeza de familia que eran del estado general.
El concepto de Defensa en clase
En conversación con el sensei de Karate e Instructor de tiro Antonio Palacios, director del Cuerpo Especial de Defensa Personal (C.E.D.P.) situado en Villa Pueyrredón, señaló lo siguiente: “La defensa personal son los pasos preventivos para no caer en una situación (de riesgo). Tu auto tiene seguro, tu tarjeta denunciada no sirve, todo no te puede pasar, solamente la defensa sale cuando hay riesgo de vida. La defensa tiene que ser rápida, sencilla y eficaz, y ahí que pasar a la acción que es poner en práctica un conocimiento adquirido hasta que se vuelva reacción”.
Daniel Álvarez, sensei de Karate y además Profesor de los cuerpos de Policía Federal Argentina relató a Red Marcial sobre un novedoso pero símil concepto denominado Self Defense Tactical Trainning División: “lo que hace con el ciudadano es tratarlo de llevar a través de nuestro entrenamiento real, a situaciones limites. Inclusive hasta ese pico de stress que puede sufrir una persona común al reconocer lo que puede llegar a ser un agresor”. Asimismo agregó que “no estamos viviendo en estos momentos una época de paz, estamos viviendo una época de violencia” la cual, según nos explicó, justifica este duro, versátil y sacrificado entrenamiento a nivel psicológico y físico. Al mismo tiempo afirmó al medio la relevancia de que la gente acuda a estos cursos de entrenamiento, puesto que un ciudadano no estaría preparado psicológicamente para enfrentarse a una situación de alto riesgo.
Álvarez, junto a Rubén Leguizamon, entrenan a civiles y personal de seguridad para enfrentarse a situaciones de alto riesgo con armas o sin ellas. No enseñan el uso de estás pero sí lo hacen con armas no tradicionales como sea tonfa, cuchillo, entre otras.
El Mayor Ingeniero Eduardo Flores Allende 3º Dan para la Defensa Personal Militar y Policial de la Escuela Brinkmann Shorin Ryu Kenshinkan Karate y Kobudo comentó durante el curso de Defensa que “es un conjunto de técnicas y actitudes que debe poseer una persona para poder salir de una situación de alto riesgo en donde está comprometida su integridad física o a lo mejor sus bienes”. Aquí, nuevamente entra en juego el problema de la situación actual que acarrea altos niveles de sensación de inseguridad, no tan así inseguridad propiamente dicha.
Fernando Pascual, instructor de tiro y especialista en sistemas de informática definió a la Defensa Personal como un conjunto de técnicas, tácticas y estrategias para salir bien de una situación.
Defenderse y resistirse ¿es lo mismo?
“No –aseguró Pascual con total seriedad y agregó- resistirse es no medir las consecuencias, defenderse es una cuestión técnica, táctica y estratégica. Te podes defender sin usar técnicas con táctica y estratégica” En esta concepción, la defensa se convierte en un elemento dinámico y adaptable a cada situación de riesgo.
Puede que la resistencia esté dentro de la defensa pero no son lo mismo, según explicó el instructor de tiro y practicante de diversas artes marciales.
Con una perspectiva más profunda, Pascual desmenuzó tres tipos de defensa personal que se establecerán como parámetro fijo a lo largo de esta investigación; estos son: defensa civil, policial y militar. Si bien cada uno está interrelacionado, tienen desenlaces muy distintos; esto es decir que mientras el civil puede escapar para salvar su vida de una agresión, el policía debe quedarse y reducir al delincuente sin lastimarlo para entregarlo a las autoridades. En el caso de un militar, si bien no es condición sinequanon matar, sí es factible que deba anular a su oponente.
La inseguridad en cifras
Lo primero fue realizar una búsqueda por cifras y estadísticas en organismos públicos y entidades oficiales que decantó en una realidad fehaciente, fue condición necesaria para desarrollar un parámetro dentro de nuestra investigación el chequear en la única fuente real, directa y actual que existe en Buenos Aires y Capital Federal, el Mapa de la Inseguridad Online. Así, el Mapa brindó cifras tales como que tan sólo en Capital Federal, el total de delitos por hurto y robo supera el 50% del total de las denuncias realizadas.
En Buenos Aires la cifra es de un 45%, mientras que en concepto de robo con arma el dato es shockeante, 37% en Bs. As y 25% en la Capital Federal. Por ende, ambos delitos, Hurto y Robo con arma, encabezan la lista entre más de 600 páginas de denuncias. A saber: según los papeles del Ministerio de Seguridad provincial, en el último año se cometieron 1397 homicidios, 52.370 sustracciones de vehículos y 291 raptos (uno cada 30 horas, aproximadamente). Todos estos delitos fueron perpetrados en ese territorio donde viven casi nueve millones de personas, el 53,5% bajo la línea de pobreza y el 22,8% en la indigencia, según el Ministerio de Desarrollo Humano y Trabajo bonaerense.
En tanto a los secuestros, en dos años aumentaron casi el 600% en comparación con las cifras que arrojaban en el 2005. Del mismo modo, cabe mencionar que en el 2001 hubo 46 casos en la provincia, en el 2003, la cifra aumentó a 306, es decir un 400% por encima del total del dos años anteriores. Durante enero, febrero y marzo, el índice delictivo –que suele bajar- incrementó en este tipo de delitos partiendo de 10 secuestros a 12 en el periodo siguiente, 54 en el de 2003 y 65 en el primer trimestre del actual año.
Si bien son cifras y deberían ser utilizadas únicamente como una guía estimativa, es común que la gente recurra a ellas para trazar su propio mapa de vida ante la imposibilidad de poder observar la realidad de manera omnisciente. Es importante destacar como punto positivo que los números de secuestros son bajos.
Con ser artista marcial ¿alcanza?
Ante esta duda, Pascual respondió: “No alcanza con ser artista marcial nada más, hay que involucrarse en el tema, dedicarse a la defensa personal. Lo que sirve es que se modifique y se enseñe de la manera más amena y dejar de lado las competencias, trofeos, medallas, torneos y todo lo demás. Si te separas de todo lo demás te va a ir bien, si queres hacer las dos cosas a la vez, el que mucho abarca poco aprieta y la gente queda confundida porque no sabe para qué está entrenando.
Por su parte, Héctor Maroli, Técnico recibido de la carrera de Karate en la Universidad de La Matanza, abatió duramente en contra de los cursos de defensa argumentando: “atentan contra las leyes de seguridad. Si agarras las revistas del ambiente podes ver gente que enseña armas de fuego, de puño, arma blanca. Dicen enseñar defensa personal con elementos contundentes o cortantes pero lo único que le pueden hacer creer a la persona es que se puede llegar a defender y atenta contra la vida del individuo”.
A lo largo de la investigación hemos podido observar en muchos volantes esparcidos por la vía pública, en carteles o anuncios en los gimnasios y en las publicidades de distintos sitios online o revistas del palo marcial que muchos profesores, instructores o maestros de las artes marciales también accedían a enseñar defensa personal como un curso aparte. Cabe mencionar que llamó la atención que se pudiera hacer ambos con una clara diferencia y no complementando el arte marcial con una defensa personal propia de la misma.
Un panorama interno de la situación
Uno de los parámetros que debemos tener en cuenta es que el curso de defensa personal consta de dos componentes: los instructores y los instruidos. Estos últimos son quienes se acercan para buscar una solución a esa sensación –es también importante diferenciar sensación de dato real- de inseguridad que se filtra entre las preocupaciones diarias. Es decir ¿Quién jamás pensó o creyó que un curso de defensa personal sería la solución ideal para prevenir o solucionar un ataque mano a mano con un delincuente?
Entre los datos que pudimos recolectar, cada instructor se encontró con personas de distintas edades y con necesidades particulares. “Todas las personas que han tenido un siniestro, un robo, si no lo tuvo ella lo tuvo el entorno, como consecuencia se acercan a los cursos –detalló Palacios y agregó- ahora están viniendo las abuelas que están a cargo de los nietos y se sienten imposibilitados en el caso de poder tener una reacción con el nieto.” Asimismo, nos brindó una clara e interesante explicación sobre el perfil de las personas que acuden “el joven piensa que se lleva el mundo por delante y en lo último que recurre es a su velocidad de correr. La gente más grande es más precavida y con ellos trabajo la prevención. Es el ajedrez de lo que es manejarse con algo sin usar la fuerza física. Y la fuerza física es suplantada por elementos de defensa personal”
Así también, en el caso de Flores Allende, quien ha recibido a personas que le han pedido aprender a defenderse dentro de sus casas, comentó: “recibimos las solicitudes de las personas y nos fijamos el perfil de cada uno. En algunos casos si la desconocemos o no viene presentado por un maestro, tratamos de buscar antecedentes, ya sea con sus maestros marciales. Si es una persona desconocida, recurrimos a la policía para ver que no tenga antecedentes policiales. Porque lo que se va a enseñar, si bien es eminentemente defensivo y no se usa para atacar, en algún momento puede caer en malas manos”.
Texto: Agustina Carini para Red Marcial
Está prohibida la reproducción total o parcial de este material sin el consentimiento expreso de Red Marcial.
Agradecimiento especial: Red Marcial agradece enormemente la disposición de estos maestros para con este informe. Muchas gracias a los maestros y profesores que han colaborado tanto brindando su tiempo para las entrevistas, como abriendo las puertas de sus dojos y gimnasios para presenciar las clases.
Daniel Álvarez - Rubén Leguizamón
Eduardo Flores Allende
Antonio Lagier http://www.hapkido.com.ar
Antonio Palacios http://www.redmarcial.com.ar/cedp/index.html
Fernando Pascual http://www.defensa-personal.com.ar/
Héctor Maroli
Nicolás Wachsmann http://www.pekititirsia-la.com
| Compartir |
Anuncios |