A partir de lo publicado en una nota anterior, se ha expuesto que la finalidad de los cursos de DP es brindarles a los asistentes la seguridad para afrontar situaciones de “crisis circunstancial” y salir ilesos. Para ello, hay instructores que enseñan técnicas de mano vacía, muy símiles a aquellas de un arte marcial, hay quienes usan armas no convencionales y hay otros que incluyen en su programa reducción de armas.
¿A quién se enseña lo que se enseña?
El instructor de tiro y maestro de Karate, Antonio Palacios, tiene entre su alumnado personas adultas, en su mayoría mujeres y abuelos con nietos a cargo. En cada inicio de los cursos distingue que las artes marciales no son íntegramente DP, puesto que en la primera hay una evolución de la persona, mientras que en la segunda predomina, como fin último, la supervivencia.
No obstante, la defensa personal también tiene principios que utiliza como parámetro, según explicó, entre ellos hace mención de los pasos preventivos para evitar situaciones de riesgo y la concepción de que la vida es más importante por sobre todo objeto material.
El profesor Fernando Pascual instruye para defensa de cuchillo y pistola a más de 300 alumnos de entre 20 y 55 años. Entre ellos, un 70% son artistas marciales.
A Pascual la experiencia le demostró que las personas buscan la inmediatez en el aprendizaje “quiero saber todo mañana y quiero saber defenderme y dominar a quien sea, mida lo que mida, con o sin armas” resumió de los muchos comentarios.
Sin embargo, explicó que el objetivo de los cursos en su escuela es inculcar en los alumnos el concepto de un arma y que comprendan que la prevención es la mejor forma de combatirlas. En resumen, “quien se acerca a tomar un curso de DP, difícilmente sea una persona que tenga malas intenciones” aseveró el instructor.
¿Conoces a la persona a la que le enseñas?
Siempre les pido un certificado pero hay de todo. Hemos tenido casos en los cuales se acercaron algunos personajes pero se van solos, no encuentran lo que ellos quieren.
¿Qué cosa no encuentran?
Mayor violencia.
Al instructor de Kali Filipino, Nicolás Wachsmann, el tiempo y las experiencias de terceros le han demostrado que “mucha gente pasó por otros sistemas que le han acrecentado ese miedo” a ser atacado en la vía pública, a ser asaltado con un arma y a ser violentado entre los tantos ejemplos y recalcó que su trabajo como instructor no es dar pie a ese temor.
En el caso de Daniel Álvarez y Rubén Leguizamón, gracias a su formación policial, muchos empleados de seguridad privada se acercan para acrecentar su conocimiento, aunque también lo hace un número importante de personas comunes.
“La idea es que un civil reconozca lo que puede llegar a ser un agresor con el fin de tener un factor de seguridad absoluto – desglosó Álvarez sobre los objetivos de cada clase y comentó sobre el entrenamiento especifico de D.P. – nuestra aplicación lógica dice que la persona se tiene que ir con esa mínima técnica desarrollada, aprendida, aplicada para enfrentarse a una situación de riesgo en la calle.”
Por su parte, el 7º Dan de Hapkido, Antonio Lagier, detalló “primero, les enseño lo que no tienen que hacer, para no morir o hacer matar a un rehén o familiar. Buscar la oportunidad, si no está, tratar de generarla y si es imposible, entregarse. Pero si está en riesgo la vida propia o la de un ser querido, tiene que jugarse sí o sí, con técnicas efectivas, rápidas y contundentes”.
Previa inscripción
Los que asisten a los cursos de Defensa Personal buscan seguridad para ellos y los suyos. Ahora, la cuestión ronda en conocer los métodos de los instructores para conocer a los asistentes y definir si están aptos para trabajar con técnicas de armas.
La modalidad de dictado de cursos, como se comentó antes en este mismo informe, varía según el instructor. Hay quienes prefieren hacer un curso extenso de un año para darse el tiempo de conocer a sus alumnos en profundidad y entablar así una relación de calidad humana. Otros, por el contrario, avalan los cursos cortos, esporádicos y mensuales. No obstante, todos comparten la modalidad de exigir, de una u otro forma, inscripción o acreditación previa.
En el caso del Maestro Mayor del Ejército, Eduardo Flores Allende: “todos los cursos que doy son con inscripción previa. Me dan su documento entonces le pregunto a mis amigos de la policía para conocer el prontuario”.
Asimismo agregó que cuando dicta sus clases, afianza la paz “mis alumnos son personas pacificas por eso selecciono bien a quién enseñarle” recalcó Flores Allende y destacó que a cualquier asistente le dicta los movimientos básicos pero son pocos los que aprenden técnicas avanzadas de defensa.
¿Por qué a unos sí y a otros no?
Porque tengo miedo de que caiga en malas manos. En personal civil no sé si enseñaría a usar armas. Le preguntaría para qué, por qué. En ocasiones me pidieron que les enseñe a usar armas, a hacer cosas raras, y no lo hice. No me inspiró confianza.
“El sparring es un buen filtro…” aseguró el instructor de Kali Filipino al medio y confesó que lo usa para identificar factores problemáticos entre los asistentes, recalcó que con el trabajo en parejas se puede identificar fácilmente a los practicantes agresivos y da cuenta de que “sin un compañero, no se puede entrenar. La idea no es lastimarse en la práctica, por más real que pueda hacerse”.
Daniel Álvarez y Rubén Leguizamón aseguraron que “el curso lo manejamos con vacantes limitadas, eso nos permite elegir a quien entrenar y a quien no”.
Por su parte, Fernando Pascual opinó sobre la eficacia de los test psicológicos como parámetro “no son efectivos desde mi punto de vista. Yo sé como pasar la mayoría. Nosotros tenemos una ficha que todo el mundo llena y, en caso de tener antecedentes, lo averiguamos gracias al Registro de Reincidencias. Si no hizo nada malo o la ley no se enteró, yo tampoco me voy a enterar. Eché a varias personas que no podían entrenar con un compañero. En otra ocasión, una persona vino con una esvástica tatuada en el hombro, le di la ficha y le pedí que la completara. No vino nunca más”.
Pero un tatuaje ¿no puede tener muchos motivos?
Yo sé el sentido que puede tener para mis alumnos. Llamalo como quieras, no puedo permitir que algo así esté en mi clase.
En contrapartida, Antonio Lagier, quien hace 35 años se dedica a la enseñanza de DP, pide inscripción previa, análisis de aptitud física y evaluación psíquica y psicológica de cada uno de los asistentes de sus seminarios de armas “para ver qué tipo de gente es, para conocer el perfil del alumnado. Si tiene algo negativo en el test, esa persona queda de lado” explicó.
Algo parecido ocurre en las clases de cuchillo del profesor Wachsmann “trabajo con gente dentro de mi alumnado que son psicólogos y médicos psiquiatras. Siempre, a los chicos nuevos, les pido un psicofísico para ver qué tipo de persona es”.
Defensa Personal con armas
¿Qué ocurre si la agresión involucra un arma? Con mínimas excepciones, todos los profesores que trabajaron para esta investigación dictan entre sus materias, la defensa ante un arma.
“El curso dura más de un año y enseño todo, desde una simple caída hasta enfrentarse contra múltiples oponentes o contra la amenaza de un arma de fuego a instancia cerca, un cuchillo, un palo, bloqueo blando y duro, patadas, por eso lleva tanto tiempo – detalló Fernando Pascual y declaró – el cuchillo es el arma más barata, fácil de transportar, de conseguir y de usar”.
Palacios comparó “que te pongan un arma en la cabeza es lo mismo que ir a 200 Km. /h por capital, sabés que vas a matar a alguien y te vas a matar”. Por ello, en los entrenamientos, Palacios utiliza las técnicas de simulacro “que es la acción real de algo vivido (…) para que viva una situación de estrés, para la cual nadie está preparado”.
Las técnicas que enseña Wachsmann, principalmente con cuchillo, son de contacto pleno pero de aprendizaje progresivo, para trabajar con el factor de adrenalina y no caer en la crisis circunstancial que paraliza a la víctima. A través del arte marcial filipino se trabaja la postura ofensiva debido a la naturaleza del arma de esencia: el cuchillo. “No podes bloquear, siempre tenes que cubrirte, moverte, evadir y contraatacar” enumeró.
A la hora de enseñar, los profesores Daniel Álvarez y Rubén Leguizamón adaptan parte del entrenamiento policial y aspectos del entrenamiento marcial para instruir a fuerzas de seguridad privada por un lado y a civiles por el otro. A estos últimos, a diferencia de la formación estrictamente profesional de los primeros, se les enseña a zafar de un ataque, con o sin arma.
En lo que respecta al trabajo con armas de fuego y armas blancas, este grupo de trabajo enseña a neutralizar cualquier tipo de agresión.
Antonio Lagier enseña armas no convencionales que pueden ser reemplazadas por elementos comunes, tales como revistas enrolladas o palos chinos del pelo: “armas de fuego no y cuchillo tampoco, porque no todo el mundo tiene acceso a eso” detalló.
Para Nicolás Wachsmann, las clases tienen como objetivo entrenar un arte marcial a pesar de que “vienen a entrenar el tema de cuchillo con la esperanza de que van a encontrar la solución mágica (…) y no enseño, por lo menos, movimientos avanzados a gente que no conozco. No es lo mismo mostrarle a alguien lo que puede ser un ataque común, que mostrarle técnicas avanzadas de cómo usar un cuchillo para matar a una persona”.
En la siguiente entrega se trabajará sobre el concepto de crisis circunstancial ¿Qué tipo de contención psicológica ofrecen estos cursos para sus practicantes? ¿Cómo podría afectar a un civil? ¿Qué enseñan los profesores para evitar que ésta paralice y hasta concluya en una fatalidad?
Texto: Agustina Carini para Red Marcial
Está prohibida su reproducción total o parcial de este contenido sin el consentimiento expreso de Red Marcial.
Agradecimiento especial: Red Marcial agradece enormemente la disposición de estos maestros para con este informe. Muchas gracias a los maestros y profesores que han colaborado tanto brindando su tiempo para las entrevistas, como abriendo las puertas de sus dojos y gimnasios para presenciar las clases.
Daniel Álvarez - Rubén Leguizamón
Eduardo Flores Allende
Antonio Lagier http://www.hapkido.com.ar
Antonio Palacios http://www.redmarcial.com.ar/cedp/index.html
Fernando Pascual http://www.defensa-personal.com.ar/
Héctor Maroli
Nicolás Wachsmann http://www.pekititirsia-la.com
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