![]() |
Registrate ahora Iniciar sesión |
La profesora 2º Dan de Kick Boxing Gabriela Giménez, da un importante testimonio a partir de su experiencia personal, y al mismo tiempo un mensaje alentador para todas las mujeres que han vivido o viven una situación similar.
El 25 de noviembre ha sido declarado Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Sin embargo, a mi criterio, no solo debería ser esa fecha sino todos los días “el día de la no violencia”.
Las estadísticas nos hablan que cada 36 horas muere una mujer victima de la violencia de género, y que en por lo menos una de cada cinco parejas hay violencia.
Es mi parecer, y el de muchos estudiosos y entendidos del tema, que la violencia hacia la mujer no reconoce clases sociales, ni idiomas, ni nacionalidad, ni religión, ni formación educativa.
Tiempo atrás solía asociarse la violencia familiar a las clases sociales bajas, muy bajas y eventualmente media; sin embargo, sobran hechos de referencia que se halla enquistada en todas las clases sociales, incluso, las muy altas. Eso si, a mayor nivel social, mas estrategias despliegan los violentos para encubrir su verdadera personalidad.
Por eso, cuando la mujer se decide a romper el silencio y a comenzar a hablar de lo que pasa "puertas adentro" la respuesta más común suele ser el cuestionamiento de las situaciones narradas. La imagen pública ejercida por el violento va en contraposición a la "imagen privada". Sin embargo, lo peor que hay para el violento es que la victima hable. Lo peor que hay para una victima es el silencio, y mas cuando hay niños en el medio.
Por eso lo importante es no callarse, superar la errónea vergüenza, buscar ayuda en fundaciones, asociaciones, profesionales, buscar contención psicológica, denunciar, dar un paso al costado del círculo vicioso que es la violencia familiar.
Quiero aclarar que se entiende por violencia familiar no solo la física (la de los golpes visibles), sino otra clase de violencia que no deja "marcas visibles" pero que producen tanto o más daño que esta: la psicológica, la económica, y la peor de todas: la sexual. Si la justicia no actúa a tiempo la violencia ejercida hacia la mujer se extiende al resto del grupo familiar, donde los peores perjudicados son los niños, quienes, si no se los contiene a tiempo, arrastraran el resto de su vida traumas difíciles de superar.
Escribo esto con mucha devoción y respeto, porque interpreto que cuando maltratan a una mujer, nos maltratan a todas... Creo que es hora que la gente se empiece a involucrar mas en el tema, que deje de pensar que "esto a mi no me va a pasar", porque todos tienen una mujer cerca, sea una amiga, una madre, hermana, nuera, prima, cuñada conocida que está atravesando por esto.
Un abrazo y mis mas sinceros respetos a aquellas mujeres que, como yo, eligen todos los días luchar por la verdad, por que se hagan valer los derechos de niños y mujeres maltratados. Mi homenaje sincero para aquellas mujeres que todos los días eligen vivir en paz, que se reinventan y han sabido superar situaciones terribles de maltrato y violencia.
Texto: Profesora Gabriela Giménez
Nota relacionada
Actividades deportivas y culturales para crear conciencia
| Compartir |
Comentarios solo para usuarios registrados