El artículo que comparto con ustedes presenta mis vivencias, pensamientos, sentimientos experimentados durante mi participación en el evento conmemorativo del 35 aniversario de la muerte de legendario Bruce Lee, fundador del Jeet Kune Do.
Evento organizado por la Bruce Lee Foundation, en el que resulté ser el único suramericano presente, razón por la cual me siento en la obligación moral de compartir con todos ustedes, amigos lectores, practicantes de las artes marciales y seguidores de Bruce Lee, lo vivido y aprendido. No se puede expresar sólo con palabras la magnitud del acontecimiento del que fui partícipe y testigo.
Al medio día del viernes 18 de julio, en el Seattle Art Museum Downtown (1300 First Avenue, Seattle, WA 98101-2003), Linda Lee Cadwell y Shanon Lee Keasler, instalaron el evento del año en el Jeet Kune Do. Considero de vital importancia destacar el esfuerzo personal de estas dos grandes mujeres por mantener vivo el legado de su esposo y padre en toda su dimensión y riqueza. Era normal, durante los tres días que duró el evento, encontrarlas “detrás de los telones” preparando junto con su equipo toda la logística que por demás fue perfecta.
Con la presencia de los discípulos directos de Bruce Lee y los que nos contamos entre la segunda generación, unas 170 personas en total, se dio inicio a un programa que incluyó dos conversatorios con las leyendas vivientes del Jeet Kune Do. Diálogos que giraron alrededor del impacto de Bruce Lee en la experiencia de vida de sus discípulos, de manera especial sobre los aportes de la filosofía del Jeet Kune Do en su proceso de desarrollo personal y marcial. Qué emocionante ver y escuchar a George Lee, Allen Joe, Jesse Glover, Doug Palmer, Ted Wong y a Taky Kimura, contar las anécdotas referidas, entre otras cosas al carisma de Bruce Lee para enseñar, a su incontenible deseo de buscar la perfección aún a sabiendas de que es sólo una pretensión y por supuesto, las situaciones divertidas sobre la pasión de Bruce Lee por el Cha Cha Chá.
En la noche del viernes 18 se llevó a cabo una celebración privada a la que asistimos solo 100 invitados especiales. En dicho evento se hizo la presentación del proyecto del Museo de Bruce Lee en Seattle y el relanzamiento de la película “Enter the Dragon” con material inédito. Estuvo presente el reconocido actor y amigo de Bruce Lee, Bob Wall.
Instrucción con representantes de las tres eras del JKD: Seattle, Oakland y Los Ángeles. De Seattle el clan Kimura: Taky y Andy, padre e hijo. Monumental. Sin palabras. El espíritu del Dragón se sentía en el escenario. De la Escuela de Oakland dieron instrucción Gary Cagaanan, Greglon Lee (hijo del gran amigo de Bruce Lee, James Yimm Lee) y Mario Magdangal. La perspectiva más clásica de los orígenes del Jeet Kune Do. La mística de estos tres maestros fue su sello. Richard Bustillo y Tim Tackett de la escuela de Los Ángeles, demostraron al más alto nivel los desarrollos de Bruce Lee en esta etapa histórica del Jeet Kune Do. El énfasis en la estructura y la dinámica se convirtieron en los grandes desafíos de la jornada. Octavio Quintero dio lo mejor de sí y dejó en alto el nombre y la línea de mi maestro Jerry Poteet, quien por quebrantos de salud no pudo asistir. Tommy Carruthers, brilló con luz propia e hizo honor a sus maestros. Yori Nakamura, de la línea del maestro Dan Inosanto, viajó desde Japón con todo su equipo y mostró fuerza y velocidad. Todos tan distintos y al mismo tiempo tan parecidos, ese es el Jeet Kune Do. El legado del Dragón vigente después de 35 años de su muerte, gracias a los esfuerzos y sacrificios de su familia y de sus amigos.
Uno de los eventos más esperados fue la cumbre mundial de instructores. La reunión de los discípulos de primera y segunda generación, para acordar la manera de seguir trabajando juntos con el respaldo de la Bruce Lee Foundation en la promoción del Arte y la Filosofía del Jeet Kune Do. Se asumieron compromisos de trabajo para los próximos dos años. Entre las conclusiones importantes del diálogo, se afirmó la necesidad del maestro en el proceso de aprendizaje de Jeet Kune Do. Es decir, nadie puede aprender por su propia cuenta. Los libros y los videos no suplen el entrenamiento directo con un instructor certificado y reconocido.
Se percibe con preocupación la proliferación de personas que se auto proclaman instructores de Jeet Kune Do, a partir de mal interpretar la filosofía de Bruce Lee cuando afirma que es el arte de la expresión personal, la forma sin forma, o, el estilo sin estilo. Otra gran conclusión del evento es en relación con el linaje. Al respecto, la Bruce Lee Foundation sólo reconoce como maestros legítimos a los discípulos de primera generación y a los de segunda generación que estén certificados por los de primera. Una cosa es haber estudiado con un maestro de primera generación y otra es haber sido certificado por él, es decir, autorizado para enseñar Jeet Kune Do. Con esto se pretende orientar a los practicantes actuales y futuros, para que sepan a quién dirigirse cuando su búsqueda marcial los lleve por las sendas del Jeet Kune Do.
Después de la cumbre de instructores fuimos invitados al Lakeview Cemetery a visitar las tumbas de Bruce Lee y de Brandon Lee y pagar los respetos. Un momento muy emotivo. Sorprendente ver que es realidad lo que el mismo Bruce Lee decía: vivir la vida de tal manera que merezca ser recordada, ese es el secreto de la inmortalidad. Cómo no reconocer vivo y presente el espíritu de un hombre muerto hace 35 años, a través de su familia, de sus amigos, de sus discípulos de todo el mundo. Incluidos nosotros, los suramericanos, a mucho honor. Después de semejante momento es posible comprender el epitafio en la tumba de Bruce Lee: “Your inspiration continuos to guide us toward our personal liberation”. (Tu inspiración continúa guiéndonos hacia nuestra liberación personal).
La clausura de esta maratónica jornada de tres días se realizó en el New Hong Kong Restaurant, por supuesto con un almuerzo chino tradicional, delicioso. Phoebe, la hermana de Bruce Lee, realizó una exhibición de Tai Chi con la espada Yin, como homenaje a su hermano en el marco de esta celebración. Las lágrimas en sus ojos reflejaban la alegría y el dolor, el sentimiento de la pérdida y la ganancia, la vida y la muerte a la vez, el Yin y el Yang. Una vez más Linda y Shanon, como maestras de ceremonias, entregaron los certificados a todos los participantes, los reconocimientos a los maestros y los agradecimientos a su equipo de colaboradores. Tammy Ledda y Tommy Gong recibieron especial reconocimiento por su importante labor tanto en la preparación como en la ejecución del evento. ¡Qué gran cierre! del evento, porque la aventura del Jeet Kune Do continúa… “Walk On!”
No me queda más que agradecerle a la vida por esta inigualable oportunidad de haber escuchado, conversado, entrenado y recibido el legado del Dragón, de manos de su esposa, de su hija y de sus discípulos de primera generación. Ahora, la misión que me fue encomendada es ponerme al servicio de todos los que quieran recorrer el camino del Jeet Kune Do en mi país, Colombia y, por supuesto, en Suramérica.
Gentileza: Ricardo Vargas Jeet Kune Do Colombia
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