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Entrenador y padre de una de las figuras más importantes del Kick Boxing profesional, Claudio Segovia habló con Red Marcial del crecimiento de su escuela y de los importantes compromisos internacionales que tienen por delante.
Segovia Competición a pura expansión
El apellido Segovia no solo simboliza garra, perseverancia y fuerza en el ring, también es símbolo de tradición familiar, de valores transmitidos de una generación a otra. “Había una vez” podría ser un buen comienzo para la historia del imparable kickboxer profesional Damián “Rayo” Segovia, pero esa historia no empezaría con él, sino con un Segovia que llevó mucho antes el título de Rayo, en una época en la que se peleaba “por el sándwich” y en la que el mismo peleador hacía sus protecciones. Esa historia comenzaría hablando de su padre, Claudio, quien a fuerza de sacrificio y a puro pulmón inició, tal vez sin saberlo, una dinastía de gladiadores de apellidos y sobrenombres diferentes, pero con un sello en común: ser del Segovia Team.
¿Cuál es el sello distintivo del Segovia Team?
Aquellos que se dedican a esto saben quienes somos, mi nombre habla por sí solo. Llevo más de 29 años en este deporte y soy uno de los pioneros del Full Contact en la Argentina.
Además, en estos momentos el “Rayito” es nuestro distintivo y el que no conoce a Damián Segovia no sabe nada de este deporte – responde contundente el entrenador.
A sus 45 años, Claudio Segovia acumuló historia deportiva para contar y experiencia de sobra para transmitir. Sus comienzos en el Full Contact, disciplina por la que transitó toda su carrera, fueron de la mano del profesor Rubén Storani, alumno de Marcelo González, y un año después siguió su práctica con el profesor Carlos Ávila “fue mi maestro hasta que Dios se lo llevó, gracias a él sigo en este deporte que amo”
“Competí por un periodo de ochos años seguidos hasta 1990 – relata Segovia -, realicé casi treinta peleas, diez profesionales más o menos, en la época que los eventos se realizaban en la Federación de Box y competíamos por el sándwich, como se decía. En el 2002 hice mi última pelea frente a Aveldaño, que estaba dentro de los primeros del ranking de la FAK.”
¿Qué extrañas de tu etapa de competidor?
Extraño la ansiedad de la preparación previa... extraño el ring, esa adrenalina que solo la experimenta el que sube. Será por eso que sigo como entrenador, aunque ganas no me faltan para subir de nuevo.
¿Cuál es la pelea que nunca se dio y te hubiera gustado hacer?
Una de las peleas que no se dio fue frente a Ricardo Medina, un peleador muy bueno, alumno de Omar Molina. Nos enfrentamos dos veces, yo gané una y él otra. Faltó la tercera, éramos los mejores de la categoría (66 kg.).
¿Qué diferencias destacas de cuando peleabas a como lo hacen los chicos hoy?
¡Hay mucha diferencia! más en la parte de entrenamiento, ahora esta todo planificado. Nosotros entrenábamos quizás todos los días, pero no teníamos ni un ring, tampoco las protecciones, las hacíamos nosotros porque estaban muy caras. Nuestra alimentación era casera. Los chicos ahora tienen nutricionistas, preparadores físicos y por suerte ganan un dinero que sirve aunque no sea mucho. Nosotros nos bancábamos todo; pero eso sí, peleábamos con el mismo corazón.
Segovia Competición en pleno crecimiento
Con una escuela que crece año a año (ver recuadro), el trabajo es cada vez más
puntilloso en la preparación de competidores para la alta competencia. Sin embargo, Claudio Segovia pone énfasis en el cuidado del practicante más allá que entrene o no para pelear profesionalmente.
Este año Segovia Competición abrió nuevas sedes. Desde hace apenas cuatro meses funciona uno de sus nuevos centros en Don Torcuato en donde se dictan clases de Kick Boxing, Muaythai, Full Contact, Boxeo, y Jiu Jitsu a cargo del profesor Alejandro Frago (alumno de la escuela Revolution Jiu Jitsu). También se brindan clases recreativas durante todo el día para quienes no se sienten atraídos por la parte competitiva.
Asimismo sigue funcionando a full la sede que está a cargo del “Rayo” Damián Segovia, en donde también se enseña Jiu Jitsu y artes marciales mixtas (MMA). En la localidad de Florida está la sede a cargo de Gastón “Demonio” Granado, con clases de Kick Boxing; y en Gran Bourg está el profesor Maximiliano D’Agata con Full Contact y Kick. Por último, el director de la escuela anunció que está pronto a abrirse la primera sede patagónica de Segovia Competición.
¿Qué es lo que encuentra un practicante cuando llega a una sede Segovia?
Voy a decirte algo muy corto que encierra mucho, la persona que llega a mi escuela va encontrar lo que realmente viene a buscar: un lugar cálido con profesionalismo, dedicación al prójimo y por sobre todo el resguardo de una institución de muchos años de trayectoria.
Este año abriste nuevas sedes, recientemente una en Don Torcuato ¿Cómo respondió la gente de la zona?
La respuesta de la gente fue muy buena. En solo cuatro meses contamos con más de ciento cincuenta personas, sin contar las de las otras sedes. Lo bueno es que muchas mujeres se están volcando a nuestro sistema de trabajo por los resultados que ven, y es una cadena de boca en boca, no hay mejor publicidad que esa.
¿Con qué expectativas llegan a entrenar?
Las personas vienen con la expectativa de encontrar un lugar donde le brinden confianza, de sentirse cómodos y cuidados. Digo esto porque lo primero que te preguntan es si les “estamos encima” por así decirlo. Hay muchos lugares que al principio te indican que hacer y después te dejan solo; nosotros contamos con un sistema de entrenamiento de circuitos que es lo que mas le gusta a la gente, ya que nunca realiza lo mismo, no se hace monótono el entrenamiento y ven muy buenos resultados en poco tiempo. A su vez vienen los que buscan aprender la parte deportiva y competitiva, y nos buscan como escuela, ya que somos una de las mas prestigiosas de la Argentina y la zona norte.
Brasil y Europa: Con la mirada puesta en noviembre
Recientemente llevaste adelante un torneo interno con muy buena convocatoria…
Es el tercer torneo interno que hacemos y la verdad que cada vez salen mejor. Hubo más de 200 personas y más de 30 peleas, todos chicos que nunca pelearon. Nos quedó chica la sede de Torcuato pero esa es la idea de estos eventos, hacer que los alumnos que nunca compitieron suban por primera vez a un ring, que sientan esa adrenalina del combate. Los prepara para sus primeras peleas con otras escuelas. También armamos algunas peleas de boxeo juveniles y mayores. En septiembre estaremos haciendo otro.
¿Quiénes trabajaron en la organización?
Colaboraron Damián Segovia, Gastón Granado, Jonathan Romero, Pablo Cabrera, Santiago
Dirroco, Rodolfo Arce y Jonathan Cazón, que oficiaron de jueces, y mi socio del gym José Bernasconi.
¿Cuál fue la finalidad del evento?
La intención fue juntar algo de dinero para ayudar a los chicos que el 26 de agosto van a viajar a Río de Janeiro (Brasil) a competir en un evento que realiza la gente de 2K9.
¿Quiénes viajan con Damián?
Viajan Gastón Granado, Pablo Cabrera y Jonathan Romero. Realizarán peleas profesionales organizadas por la gente de 2K9. Damián va realizar una pelea preparatoria para su pelea (en K-1) frente al holandés campeón de Europa de Muaythai Manzy Pauwels en noviembre.
El evento de noviembre sería la velada de fin de año de 2K9 aquí en Buenos Aires…
Así es, los chicos que viajan a Brasil van realizar la revancha en el mismo evento, en lo posible. También pueden llegar a competir Daniel Núñez, Maximiliano Mariel, y se está recuperando de una lesión Jonathan Cazón. Después, los chicos del 2K9 vienen preparándose para el próximo evento.
¿Cómo ves el desarrollo del deporte? ¿Qué le falta?
Veo que nuestro deporte está creciendo día a día, mas allá de que todavía estamos lejos a nivel organizativo a los países de Europa, pero no tan lejos en lo competitivo. Nuestros peleadores cada vez toman más en serio el entrenamiento y eso lleva a que se vea mejor nivel de peleas. Por eso los promotores lo están viendo como un negocio, por la cantidad de gente que asiste a los torneos, y eso hace que haya bolsa para los peleadores y ellos se incentiven más. Faltaría que salgan mas peleas afuera del país, que tengan más experiencia internacional.
De rituales, cábalas y legados…
Una de las postales características para quienes asisten a las veladas profesionales de Kick Boxing es la imagen de los Segovia, padre e hijo, encontrándose en un abrazo al final de cada pelea de Damián. Podríamos decir que ese momento sería uno de los sellos más emblemáticos, como decíamos al principio, de aquello que define ser un Segovia.
¿Qué encierra ese ritual?
Encierra muchas cosas… Primero es hacerle sentir que yo estoy ahí. Que sepa que soy su ángel de la guarda, que pase lo que pase yo lo resguardo aunque el reciba los golpes. Le hago sentir también que el sacrificio que hizo hasta ese momento, solo nosotros lo sabemos. No importa el resultado, siempre habrá revancha. Y por ultimo, como una cábala, el me entrega el rosario con el que sube. Cuando termina la pelea es decirle “hijo, estoy orgulloso de vos mas allá de todo”.
¿Qué necesita escuchar un peleador - gane o pierda - después de dejar todo en el ring?
Como experiencia siempre trato de decirles que lo importante es saber que dieron todo, más allá del resultado. Yo valoro eso, ya grande es el sacrificio de estar ahí arriba. Soy el primero que ven cuando termina la pelea y por experiencia propia sé que lo que buscas es un abrazo fraterno de tus padres, yo por desgracia no lo tuve cuando peleaba, será por eso que lo siento así.
Entrevista: Karina Ortiz
Pelea entre Damián Segovia y el mexicano Oscar Hernández en Buenos Aires, agosto de 2009 (Video Mario Capllonch).
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