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lunes 03 de noviembre de 2008 EJEMPLO DE VIDA

Doña Amelia, la campeona

Con sus joviales siete décadas a cuestas, Amelia Gómez sostiene “A los 50 no se termina la vida para una persona”.

Agustina Carini - Redacción

Quién haya dicho que no hay vida después de los 50 años, luego de leer esta nota cambiará de postura. Gracias a un gran esfuerzo y mucha perseverancia, hoy, Amelia Gómez de 70 años es 2º dan de Taekwondo ITF (bajo el cargo del maestro Ricardo Desimone). Entrena y compite a nivel mundial, también trabaja y adora viajar por el mundo.

Foto de Portada: Amelia Gómez realizando una forma.Con marcados rasgos asiáticos y menuda (de no más de 1,50 de estatura y 42 kilos de peso) aseguró a Red Marcial "todo el mundo me dice lo mismo y en Asia todos me hacían reverencia" ante la pregunta obligada de si tenía herencia oriental.

A pesar de haber nacido en el Chaco, creció en el barrio de Once (Buenos Aires), en donde completó sus estudios primarios y secundarios, para luego recibirse de técnica en telegrafía "porque tenía la idea de poder viajar". Sus sueños se vieron derrotados cuando supo que Argentina no otorgaba títulos oficiales para ello.

M
odelo de disciplina, con un poco de ayuda de la vieja doctrina materna "mi mamá era dura para educarnos, pero fue bueno" Gómez siguió al pie de la letra las bases de toda arte marcial sin siquiera saberlo.

¿Qué opinión tenía de las artes marciales?

¡Ninguna! no conocía.

¿En qué le cambio la visión luego de que se puso el Dobok?

Me gustó el hecho de que haya reglas, pero pensé que iba a ser más en la parte espiritual. No se logró eso. 


 "Me sentía como sapo de otro pozo"

Desde su perspectiva, el Taekwondo puede ser fuente de juventud, relax y buena salud – física y mental- ya que Amelia lo practica tres veces por semana de una a dos horas cada vez.

¿Cómo empezó en las artes marciales?

Amelia Gómez en la charla con Red Marcial.Mi caso es medio raro, porque tenía 56 años cuando empecé (1994). Quería hacer gimnasia rítmica y en el gimnasio al que fui no había. Entonces la chica de allí me aconsejó que mirara la clase de Taekwondo. Me gustó la gimnasia y me encantó la parte para relajarse pero no entendía nada. Después, a los cuatro días fui con mi bolso.

¿Cómo la recibieron?

Bien. Me costó muchísimo la coordinación. Ejercitaba media hora con una pierna y otra media hora con la otra, era de lo más aburrido ahí pero me gustó.

Cuando salió de la primera clase ¿No le dolió ni un hueso?

No, la gimnasia es moderada al principio, después aumenta de a poco.


A los 59 años, con varios torneos en su haber y 4 años de duro entrenamiento, Amelia Gómez rindió examen ante una mesa de maestros para obtener su cinta negra. "Master Desimone no te manda a rendir a menos que estés preparado, él es muy consciente en ese sentido, así que fui preparada. Fui la persona de mayor edad, pero no tuve problemas" aseguró con un tono de gracia propia de su persona.

¿Cómo se sentía en los exámenes?

Como sapo de otro pozo. Era terrible. Mi coordinación era pésima. Por más que me relajara, me contracturaba en ese momento. A veces me sentía muy nerviosa, tanto que no lo iba a hacer, pero lo terminaba haciendo. Cuando tuve la punta amarilla, me inscribí en un torneo y gané (risas).



"No pienso en enseñar. A los 70 años quiero ser libre"

Ya con más de 8 años de práctica ¿piensa enseñar?

Me ofrecieron un montón de veces, pero no. No me gusta estar atada. Es mucha responsabilidad ser docente porque no puede faltar, tiene que llevar un control de todo lo que hace, no puede repetir las cosas y aparte tiene que depender de otra persona. Yo, a los 70 años, quiero ser libre (risas). Yo hago esto porque me gusta, puedo ayudar a un instructor, tengo paciencia. Pero a mi lo que más me interesa es la enseñanza en adultos.

¿Por qué?

Porque lo veo en mí. Hace bien el Taekwondo. Yo no me levanto nunca con un dolor de huesos. Tengo buena flexión todavía y no me canso cuando camino.


Campeona de Veteranos

Amelia muestra orgullosa las medallas que recogío en sus participaciones internacionales.Con un completo apoyo de sus amistades, Gómez se animó a inscribirse en torneos regionales y nacionales para competir en lucha y en forma. "Me presenté en un torneo en el Estadio Obras Sanitarias, pero no había gente de mi edad así que tuve que competir contra una chica de 21 años. Siempre me causaron problemas mi peso, mi estatura y mi edad" remató a risotadas.

¿Cómo fue la pelea con la chica de 21 años?

Me temblaban las piernas (risas). La chica pegaba bien y tenía mucha polenta, ella era cinturón negro y yo era de color. Pero yo quería saber qué se siente estando en un torneo.

Más tarde, y con mayor seguridad en sí misma, Gómez compitió en tres Campeonatos de Veteranos: Malasia 2004, donde obtuvo 1º puesto y la Copa  de Oro a la mujer más honorable; en Bulgaria 2006 donde ganó la Medalla de Oro; y por último en Uzbekistan 2008 ganó Medalla de Plata y la Copa de Oro.

 "Me enamoré de Uzbekistán, –aseguró a Red Marcial y detalló-  el mundial propiamente dicho empezaba del 15 al 21, después fue la entrega de los premios y un cóctel con baile. Me bailé todo."

Cabe destacar que para el último Mundial 2008 tuvo que prepararse sola, ya que era la única representante del estado argentino: "practicaba en mi habitación la forma que me correspondía, pero después el juez me iba a dar otra forma. Esa la empecé pero en un momento se me hizo una nebulosa. La otra señora siguió y por lógica ganó"

Tan linda fue su experiencia allí que se trajo consigo el apadrinamiento de algunos adolescentes con quienes se habla vía mail a diario. No obstante, recuerda con mayor afán el primer mundial en Malasia en donde una de las figuras más importantes del gobierno se hizo presente para entregarle su medalla de campeona.

¿A qué le atribuye haber subido a un ring?

Al coraje que tuve (risas) y un poco a la perseverancia.

Finalmente, Amelia Gómez confesó que no sabe si habrá retorno a los tatamis del mundo porque "uno no sabe qué va a pasar el año que viene" pero también aseguró que este último evento lo supo disfrutar sin restricciones.


“Quiero hacer taekwondo hasta que me muera”

Si tuviera que agradecerle algo a su maestro ¿qué seria?

La paciencia. Hay que tener paciencia para enseñarle a una persona grande. Hicimos una buena pareja, él tuvo paciencia y yo tuve perseverancia. 

¿Qué mensaje le dejaría a las nuevas generaciones?

Demostrar que después de los 50 todavía se puede comenzar un deporte para poder confraternizar con gente de toda la nación y todas las culturas. Pasados los 50 no se termina la vida para una persona. Hay una nueva etapa.


Para finalizar, Amelia recalcó lo que para ella significa el Taekwondo "lo quiero hacer hasta que me muera porque me siento bien ¿qué más le puedo pedir a la vida?"

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