![]() |
Registrate ahora Iniciar sesión |
El maestro Choi se acercó por primera vez al país para visitar las instalaciones de la escuela de Hapkido Cheong Kyum Kwan Argentina, dirigida por el maestro Antonio Lagier, 5º Dan.
Agustina Carini - Redacción
El pasado 15 de noviembre Red Marcial tuvo la posibilidad de charlar con una de las eminencias del Hapkido tradicional, el maestro Choi Suk Hwan, 7º Dan y representante de la Korea Traditional Hapkido Federation.
Choi Suk Hwan nació en Corea en el año 1969 pero no comenzó su camino marcial en el Taekwondo sino hasta los cinco años de edad. Lo llamativo de sus inicios es la forma inusual – la cual él recuerda con una gran sonrisa- por los cuales conoció el Hapkido: "un día iba caminando por la calle y me encuentro con cinco chicos que quiere pegarme, entonces luchamos. Recibo una fuerte patada en mis ojos que me ciega y me echo a correr. Pude tirar a dos al piso pero todavía quedaban otros tres más. Pensé que me moría y también pensé que el Taekwondo era inútil".
En busca de la revancha, regresó al lugar pero no se confrontó con sus buscapleitos, por el contrario, advirtió un cartel que decía Hapkido Dojang, inmediatamente se preguntó qué era eso y nadie tuvo respuesta.
"Así que fui a la clase de Hapkido –dijo con la mirada fija en sus recuerdos - y le pregunté al maestro qué era, pero él no me explicó con palabras, tan sólo me pidió que tomará su mano e hizo una demostración de una técnica."
Luego de cambiar de profesor por razones ajenas a su voluntad y de entrenar semanalmente dos clases diarias, el maestro Choi obtuvo su cinturón negro a la edad de 15 años, de manos de quien es hasta hoy su maestro, Lee Sung Woo.
La comunicación en el Hapkido
Las reglas de un dojang de Hapkido dicen que un 2º Dan puede dictar clases a los infantiles; entonces, Choi Suk Hwan “se le animó” a su propio grupo de trabajo. Allí implementó una nueva forma de enseñanza.
"Los antiguos maestros de Hapkido tenían la costumbre de enseñar mostrando, sin explicaciones –criticó avalado por la seriedad que le otorga su graduación - así era el método tradicional de enseñanza del Hapkido. Entonces decidí crear mis propios pasos de enseñanza del arte".
Si bien, en los primeros momentos, el método del maestro Choi no tuvo repercusión, se volvió popular una vez que lo aplicó entre sus filas de practicantes "cada vez se acercaban más chicos para practicar en mi clase, les gustaba y les resultaba fácil de entender".
No fue hasta los 24 años que abrió su propio dojang, gracias a sus padres y a una riña que mantuvo con su socio y hermano, tras la cual perdió su trabajo: "después de eso, pensé en poner mi propio dojang a pesar de que no fuera rentable (…) muchos maestros de Hapkido estamos un poco locos" ironizó Choi a risotadas.
A sus 27 años aproximadamente, con un nivel envidiable de técnica y manejo del Hapki, Choi Suk Hwan se acercó a un seminario dictado por su maestro a un grupo de 20 norteamericanos. La impresión que dejó fue tal que, tiempo después, fue invitado por Richard Hackworth a dictar su primer seminario en los Estados Unidos.
Resultó que los norteamericanos se interesaron más por el aspecto técnico, mientras que él tenía intenciones de ejercitar el hapki. Ante el desinterés, decidió hacer una demostración y con tan sólo la punta de su dedo y el uso de su hapki desestabilizó y arrojó a uno de los presentes. El hapki involucra el uso de los músculos, de la energía y de la mente concentrada en ese punto para romper el balance del otro. Lo que no se ve es lo importante. Desde este punto no paró de crecer junto con la Korea Cheong Kyum Kwan Federation, fundada por el GM Lee Sung Woo en el año 2000.
Lo que no se ve
Hoy en día, Choi Suk Hwan es padre de familia, instructor de Hapkido y graduado en ciencias económicas. Dedica gran parte de su tiempo a la enseñanza del arte marcial alrededor del mundo, en las distintas sedes de la escuela.
"Creo que la edad no hace la diferencia -aseguró sobre qué haría cuando sea aún mayor- yo podré practicar las mismas técnicas a mis 70 años pero mi concepción y filosofía habrán cambiado."
La sabiduría a la que refiere Choi versa que el Hapkido es un aprendizaje y no hay un plazo estipulado. La recomendación del maestro Choi es focalizar la fuerza física, la energía y la concentración mental en aquello que quieran lograr para hacerlo posible.
"Hapkido es técnica de hapki, Ki es movimiento energético. Pero mucha gente no cree que haya un aspecto interno. Mi maestro solía aconsejar que hacer cálculos no eran bueno sino buscar estar enfocado mentalmente" reparó Choi.
Aikido y Hapkido, armonía circular
Una pregunta que muchos artistas marciales de la línea del Daito Ryu Aiki Jutsu se hacen
trata sobre la diferencia elemental entre las dos artes marciales que confluyeron tiempo después en Japón y Corea respectivamente, casi en simultáneo.
"¿Cuál es la diferencia entre la carne de cerdo y la de vaca? – rió con soltura y agregó- El Daito Ryu significa estilo coreano, por ello, ambas son artes marciales con el mismo origen. A diferencia del Hapkido, Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, sumó parte de su filosofía budista y creó ese Do, ese camino".
En sí, la diferencia básica residiría en que el Hapkido es primero armonía, luego es circular y luego fluye de manera compacta. En cambio, el Aikido es primero circular, luego fluir y por último, armonía.
El mensaje
Para cerrar la entrevista con Red Marcial, el GM repuso en un hermoso y emotivo mensaje para los lectores de nuestro medio "KTHF tal vez no es la mejor organización del mundo pero trabajamos duro y entrenamos mucho. Tenemos visión y esperanza para el futuro. La unión de todos sí nos hace mejores personas".
Más información: Hapkido Cheong Kyum Kwan Argentina
| Compartir |
Comentarios solo para usuarios registrados