Logo Red Marcial
Buscador:
martes 10 de junio de 2008 INFORMES

El Budo

¿Que es hoy en día el Bu Do, el camino de las Artes Marciales? ¿Qué función cumplen en la sociedad y, mas importante aún,  dentro de nosotros mismos los principios de estas antiguas Artes? ¿Qué ganamos, qué recibimos y que damos de nosotros en el dojo?

Todas estas preguntas que tarde o temprano nos hacemos los practicantes de Artes Marciales son parte de nuestro cuestionamiento y son parte de lo que se puede llamar filosofía de las Artes Marciales.
Lo que nos lleva a un Dojo a aprender un Arte Marcial, las motivaciones iniciales, pueden no ser las que nos acompañen toda la vida. Nosotros cambiamos; nuestra percepción de las cosas, la vida y de nosotros mismos cambia y puede cambiar también nuestra motivación, nuestros objetivos y, por ende, la dedicación y pasión que le dedicamos a esta y cualquier otra actividad en nuestra vida.


Pero para las Artes Marciales (y otras disciplinas de la vida) se requiere siempre una buena dosis de vocación, de pasión y algo que en el occidente no es tan apreciado pero en el oriente sí: la "mente de principiante", el estar abierto siempre a aprender cosas nuevas, entender mejor algo que creíamos que ya sabíamos, nunca creer que ya no hay nada por aprender.

Las Artes Marciales representan un largo camino; un camino que implica, desde el punto de vista técnico, llegar a comprender y manejar una cantidad no pequeña de técnicas más o menos elaboradas de "defensa personal". Para esto, se requiere y SE GANA el constante crecimiento personal y el autoconocimiento físico u orgánico (de mi cuerpo, sus posibilidades y límites, la coordinación motora, reflejos, capacidad, elasticidad y resistencia física, etc.), así como en lo intelectual y espiritual (lo que se refiere al desarrollo de lo más íntimo en la persona, su fuerza de voluntad, su moral y otros aspectos más personales y esotéricos, si se quiere). Estas Artes son mucho más que un deporte.

Todo esto, además de ser una gran aventura personal, como lo es una aventura la propia vida, requiere una buena dosis de trabajo. De nuevo aquí, las Artes Marciales se parecen a todo lo demás que hacemos (y nos importa) en esta vida.
El viejo código moral de los samurai (los guerreros medievales japoneses), el Bushido, hablaba de honradez y justicia (Gi), valor heroico (Yu), compasión (Jin), cortesía (Rei), honor (Meyo), sinceridad absoluta (Makoto), deber y lealtad (Chugo). Todos valores para ser ejercidos tanto frente a sus superiores (maestros, señores, autoridades, padres y ancianos) como con el resto de las personas y colegas. Estos valores no son sólo aplicables en el Dojo y el campo de batalla, sino también en el hogar y en el día a día. Eran inspirados en varias corrientes filosóficas y religiosas tradicionales orientales, fundamentalmente el Confucionismo y el Zen-Budismo, pero su valor y alcance son universales.

Para los bushi (guerreros) okinawenses, regían principios similares y se pueden ver nítidamente estas cualidades en los conocidos maestros fundadores del Karate do. En ellos se conjugaban la dedicación al Arte, la preocupación por la excelencia técnica en todas las artes del combate, la estrategia, la medicina tradicional (herboristería, masajes, rehabilitación, etc.) y otras artes y ciencias como la caligrafía, la poesía, la danza, la filosofía, la política y el estudio de los libros clásicos chinos (que versaban sobre todas estas artes y ciencias enumeradas). Muchos de los grandes Maestros decían explícitamente que un practicante de Artes Marciales debía cultivarse tanto física como intelectual y espiritualmente. También se exigía a los discípulos dedicación, ganas de aprender, mostrarse merecedor de recibir ese conocimiento.

Lamentablemente, hoy en día, en muchas actividades, el desgano, la falta de dedicación y de compromiso parecen haber ganado demasiado espacio en el actuar humano. Esto no es diferente en las Artes Marciales tradicionales. A excepción de algunas actividades con gran dosis de "marketing" y propaganda de logros fáciles, rápidos y "de última moda", los locales de entrenamiento están cada vez más vacíos. Los profesores e instructores se cuestionan el por qué de esta realidad (se culpan, muchas veces, por ella) y nos podemos preguntar a que se debe todo esto. ¿Han perdido espacio las Artes Marciales? ¿Han salido de moda? ¿Ya no sirven para nuestro crecimiento personal y la convivencia pacífica en sociedad? ¿Ya no quedan "guerreros" en nuestra cultura? Nosotros mismos, ¿valoramos estos principios? ¿Los ejercitamos?
La realidad socio-económica, cultural y moral de nuestro tiempo, en todo el mundo, no es de las mejores (mirándola en perspectiva histórica). Pero ¿es esto suficiente para minar nuestra energía de vida y nuestra fuerza para crecer como personas y construir una sociedad y un mundo mejor?

Vemos el desgano, las preocupaciones y problemas (reales) económicos ocupando el primer plano en el día a día de las personas. Para algunos esto es suficiente disculpa para no entrenar ni cumplir las obligaciones con el Dojo, su Sensei y sus Otogai. Tal vez crean que antes no era así. Pero se equivocan. En la época de los Maestros de nuestros Maestros, también habían problemas económicos. Los karatecas de Okinawa eran campesinos, maestros de escuela, policías, etc.; o sea, tenían que trabajar para mantenerse y a sus familias. Había (y hay) desastres naturales como huracanes, terremotos, maremotos, epidemias, días de extremo calor, de extremo frío, etc. Habían problemas políticos y guerras que solo traían (y traen!) muerte, destrucción y muchos problemas sociales a largo plazo, como consecuencia. Asímismo, los Maestros exigían (y mostraban) todos esos buenos valores a sus discípulos: dedicación, constancia, lealtad, honor, autodisciplina, cortesía.

Y no creamos que económicamente la cosa era más fácil porque no se cobraba mensualidad en aquellos Dojo. Al principio los Maestros - que elegían con mucho cuidado a sus alumnos y futuros discípulos - no cobraban dinero por enseñarles Karate. Pero los alumnos le "pagaban" gustosos a su Maestro arreglando y limpiando constantemente el  Dojo e incluso la casa del Maestro. Hubo muchos casos en que los alumnos construyeron una casa o un Dojo para su Maestro. Otros llevaban al Maestro a vivir a su propia casa cuando este ya estaba anciano. Un Maestro se seguía toda la vida, no solo "hasta que le dieran el primer cinturón negro" como lo hacen algunos hoy en día.


Los orientales hasta visitan la tumba de los antiguos Maestros muchos años después de su muerte, como muestra de respeto por su memoria y agradecimiento por sus enseñanzas.
Y tenemos aún la ventaja de que hoy en día las clases son menos arduas y más entretenidas que antiguamente. Hasta hace algunos siglos, las Artes Marciales se aprendían no solo como método de autoperfeccionamiento sino que con la función de salvar vidas, ya que por la situación y la cultura de la época, la realidad podía llegar a ser de "matar o morir". Habían muchas confrontaciones, guerras, disputas, etc., y la ley no era tan "civilizada" como lo es hoy en día. En las clases de Karate se repetían una y otra vez un número pequeño de técnicas y solamente uno o dos Kata durante varios años. Actualmente variamos más los ejercicios y aprendemos más Kata, hay torneos, cambios de cinturón, etc.

Las motivaciones, objetivos, capacidades y energía de cada uno de nosotros son diferentes. Pero debemos continuamente reflexionar y cultivar la autodisciplina para poder seguir creciendo en este Camino que elegimos voluntariamente. Luego, llevar esa autodisciplina a otras actividades que desarrollemos en nuestra vida (familia, estudio, trabajo). Entonces debemos comprometernos no solo con los demás que comparten las actividades con nosotros (y que, de una u otra forma, dependen o cuentan con nosotros) sino con nosotros mismos, con el desarrollo de la persona que queremos ser.
En el arte de la guerra, el guerrero supremo derrota a sus enemigos sin luchar... eso es porque lucha constantemente contra su único real enemigo: su enemigo interior. A ese, que nos lleva al desgano, a la cobardía, la envidia, a ese hay que derrotarlo todos los días a pura fuerza de voluntad y puro Ki. Los que con suerte lo logren, algún día, serán llamados "Maestros".

 

Gentileza: Gonzalo Velasco Canziani

Compartir Sigue a Redmarcial en Twitter    


Anuncios
 

Red Marcial Red Marcial Radio Buscadojos XV Panamericano de Taekwondo WTF Deportes de Combate

Acerca de Red Marcial
- Términos - Staff - Contacto - Publicidad
- RSS
©Copyright Red Marcial Team - Todos los Derechos Reservados - Red Marcial es una marca registrada
Red Marcial Version 4.00 Buenos Aires - Argentina

Desarrollo por parpositivo. Utilizando Xpresa