Se trata del primero de cuatro artículos que conforman un exhaustivo informe sobre las buenas prácticas en el Judo en relación a las técnicas y a la competencia, entre otros temas. En esta entrega, el profesor Claudio Ballester despliega y analiza los puntos más importantes sobre normas de seguridad.
Contexto
Por Claudio Ballester
En lo que va del 2010 y la última parte del 2009, he estado escribiendo algunos artículos y notas acerca de los temas que me han parecido mas importantes en judo. Debo reconocer que empecé escribiendo cosas para mí, a modo de apuntes, debido a la necesidad que tenía de aprender aquello que tanto me interesa. Luego, también vi que algunos conceptos que se estaban enunciando por allí, no respondían a una verdadera filosofía del judo, que incluso y muy probablemente algunos tuvieran la mejor intención, pero que en general nada tenían que ver con un espíritu real del judo, al menos a mí parecer.
Y no es que no se pueda tener una libre interpretación de algunos asuntos, o incluso, innovar sobre algunas cosas necesarias, pero cuando la cuestión se torna grosera, creo que hay que detenerse a reflexionar y aclarar un poco las cosas, en lo posible, citando fuentes concretas
y reconocidas. Por eso, me puse a escribir estas notas, procurando que cada uno de mis artículos, tenga como eje principal, para la discusión, algún tema que haya sido iniciado previamente, en lo posible por otro judoka, como una forma de garantizar que aquel es un tema legítimo en nuestra comunidad y no una ocurrencia mía.
No será el caso de este artículo. Aquí la iniciativa es mía, al tratar aquellos temas que no suelen ser comentados en libros, y que tampoco percibo se comenten mucho en los dojos. Tienen que ver más con la vida diaria y con el manejo de la enseñanza y del aprendizaje del judo, que con técnicas o descripción de las mismas. Además, han sido fruto de la observación y de algunas experiencias de este judoka, en los años de aprendizaje y enseñanza, que ciertamente han sido muy provechosos en mi vida y que me gustaría compartir, sobre todo para que la información no permanezca oculta o reservada a unos pocos, sino para que sea conocida, difundida y practicada por la máxima cantidad de gente posible.
Acerca de mis puntos de vista y de mis enunciados, soy perfectamente consciente de que no todos serán compartidos o aceptados por los lectores, y habiendo asumido el riesgo desde el principio, tal cosa la concibo como parte del libre pensar que nos hace crecer. Luego, yo podré estar o no cerca de lo verdadero, en mayor o menor medida, pero lo más importante para mí es que el tema se discuta en la comunidad, sobre todo con respeto, pero con respeto bien entendido, el que nos debemos entre todos, no aquel que se confunde con sumisión.
Considero al ser humano una entidad que idealmente debe someterse a una dieta permanente en términos de poder, para alcanzar su mejor representación en el tiempo y el espacio, es decir en la historia. Por eso y aunque no soy un gran admirador de la retórica y de la política del General Perón, y como entusiasta y ávido curioso de las cosas y del conocimiento social, inevitablemente he tenido contacto con algunas de sus frases mas célebres, al igual que muchos de ustedes seguramente. He aquí una que se le ha atribuido, que viene a cuento y que siempre me ha causado mucha gracia, sobre todo por el realismo que denota… Decía el General: “Los muchacho son buenos, pero si se los controla son mejores...”
Menciono lo anterior porque tengo la convicción, que cuando el conocimiento se utiliza como forma de manipular el poder, cualquier dogma o doctrina se desvirtúa. Esto es lo que a mi me parece ha venido ocurriendo en muchos ámbitos en nuestro país, la falta de conocimiento y la falta de monitoreo de algunas cosas, incluso en el judo, en los últimos 50 años. Una cultura, política o costumbre, no sé. Lo que si sé, con toda certeza, es que tal lastre existe, y que ha impedido que nuestra actividad crezca de la manera que se merece, sobre todo por sus posibilidades regenerativas del tejido social, uno de los beneficios mas importantes que tiene el judo.
Quiero decir que no hemos llegado aún al sitio que debiéramos haber llegado y que otros si lo han hecho (mencioné ejemplos en otras notas) pero no es que no se ha hecho nada tampoco. Por el contrario, sería muy injusto pensar de esta manera. Basta ver los últimos logros a nivel competitivo que ha tenido nuestro país, incluso con todas las limitaciones y condicionamientos existentes. Aquello no se ha logrado solo, sino con el denodado trabajo de quienes no se dejan vencer por la adversidad, sino que a pesar de todo han seguido adelante, sorteando todo tipo de obstáculos, muchas veces de volumen faraónicos.
Puedo decirles también que de todas las intenciones que pudiera tener yo al escribir acerca de estos asuntos, la fundamental y más preponderante, ha sido la de dar a conocer a los demás, aquello que a mi y a otros ha producido tantos beneficios y tantas buenas oportunidades, sin egoísmos o preferencias personales.
Aprovecho para agradecer a aquellos que me han hecho conocer sus impresiones escribiéndome, y también reconocerles lo valioso de su mensaje y el respeto con que lo han hecho.
Introducción
Las buenas prácticas en judo son un tema complejo y extenso, que podría ser tratado y profundizado de muy diversas maneras; sin embargo, en esta ocasión lo clasificaré en función de unos cuantos ámbitos bien ligados al día a día del judo actual.
En lo posible daré ejemplos concretos, que no necesariamente serán situaciones reales sino que algunas podrían se ejemplos creados, según convenga al caso tratado, otros lamentablemente no.
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Próximas entregas de este informe
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Este tema no ha sido, según me parece, ampliamente tratado. Es decir, el profesor o maestro de judo, al menos en nuestro país, se viene formando principalmente a partir de su propio interés y en forma muchas veces autodidacta, siendo su mayor fuente de capacitación, un conjunto de actividades no académicas que el judoka va buscando en la medida de sus posibilidades. Por esta razón pienso, que liberar este tema para su análisis y discusión podría ser enriquecedor en el contexto de la formación de futuros profesores y maestros.
No obstante lo anterior, lo concreto es que si todos estos años, desde que el judo llegó a América, hubiéramos sido tan meticulosos, probablemente nunca hubiéramos aprendido o enseñado judo. En este sentido es bueno recordar que a pesar de tales limitaciones, la calidad del judo desplegado en función de los acontecimientos desgraciados, que pudo haber en términos de seguridad, hablan de una gestión exitosa, quizás de facto, en la implementación de estas buenas prácticas.
Adicionalmente podríamos mencionar que para algunas circunstancias especiales, tener o adquirir las habilidades del sentido común, de la practicidad y la improvisación, frente a eventos con niños, es muy importante.
Los niños siempre deben estar acompañados de adultos responsables. Es decir, tanto a la entrada, durante la permanencia y la salida de la clase, el profesor debe asegurarse de que él mismo, o el responsable del niño, estén presente y cumpliendo el rol que le corresponde. En ningún caso, salvo nota firmada por los padres o responsables legales, los niños debieran ingresar o retirarse solos o con personas no autorizadas, del dojo.
Tener particular cuidado con estos asuntos podría ahorrarnos dolores de cabeza y lo más importante, una experiencia desgraciada con algún niño.
Otro de los cuidados que un profesor debiera tener presente, como un elemento importante es cuando los niños solicitan permiso para ausentarse e ir al baño o vestuario. En este aspecto se debe tener precaución en relación a los posibles caminos que el niño debería tomar, teniendo en claro el profesor, los potenciales riesgos que el niño podría correr, estando atento a las ausencias y a los tiempos que estas podrían durar. Eventualmente podríamos encontrar ayuda en ellos mismos, cuando la cantidad de niños sea tal que se nos dificulte el control, comprendiendo siempre lo precario y provisorio de hacer tal cosa.
En general, conviene de antemano organizar las actividades de tal modo que el riesgo de perder la conducción de la clase por parte del profesor o maestro, sea mínimo. Por ejemplo, destinar un momento de la clase, antes, durante o después, para poder ir al baño, hidratarse, secarse, acomodarse la ropa, etc. y realizar de manera organizada estas actividades seguramente minimizará cualquier tipo de riesgo.
En dos aspectos fundamentales se debe ser particularmente riguroso y cuidadoso cuando la interrelación entre adultos y niños se lleva a cabo en el contexto de la enseñanza del judo, en clubes y academias fundamentalmente, a saber: Suelen presentarse situaciones, sobre todo con algunos adultos inmaduros que repiten patrones de comportamientos incorrectos, por ejemplo con personas que sin una clara concepción de la metodología de enseñanza, enseñan técnicas inadecuadas para la edad de los niños. El segundo aspecto tiene que ver con el respeto de los diferentes ámbitos que a cada uno debe darse en función de su edad o género.
Caso de ejemplo: Tuve una vez que llamarle la atención a una persona que le había estado enseñando una técnica de su especialidad a niños de entre 7 y 10 años. Tal técnica incluye levantar al oponente sobre los hombros, y desde allá arriba arrojarlo al piso, de tal manera que la aplicación efectiva de esta técnica, en competición, implica un Ippon o fuera de combate entre adultos.
Los riesgos de tal maniobra, en niños, van desde una posible hernia inguinal o presión inadecuada de disco intervertebral, debido al levantamiento incorrecto de un peso desproporcionado, hasta el traumatismo severo por una mala caída desde una altura que podría superar el metro y treinta centímetros. Dando como resultado consecuencias impredecibles producto de la incorrecta enseñanza.
Como venía diciendo, el comportamiento de adultos inmaduros suele manifestarse en patrones. Continuando con el mismo caso, la irresponsabilidad de esta persona se extendía incluso a la utilización de instalaciones sanitarias que por su condición masculina no tenía permitido utilizar, también solía interrumpir las clases de los profesores, hacer sus propias mini clases aparte del grupo y enfrentar a sus compañeros por asuntos personales sobre el tatami.
Como guía general para el profesor que quiera tener un desempeño medianamente profesional, y que tiene por otro lado, una gran responsabilidad para con la integridad física y emocional de los niños y la de sus padres, es importante prestar mucha atención a este tipo de situaciones, con el objeto de tomar las decisiones correctas y de manera oportuna. Observar excelencia profesional no solo minimizará los riesgos sino que incrementará nuestra imagen positiva en las personas haciendo que estas se sientan seguras y confortables asistiendo a un establecimiento de calidad en la enseñanza del judo.
Primeros auxilios: Estos procedimientos tienen un tratamiento especial y principal en judo, sobre todo porque existe la posibilidad de que algunos incidentes menores se presenten, aún habiendo tomado todas las precauciones, podrían ocurrir estos, como en cualquier actividad física y de contacto, a saber: Aquellas por ejemplo, mas comunes donde se hace necesario contar con un botiquín de primeros auxilios o médico institucional, por ejemplo el típico sangrado de nariz o algún otro tipo de laceración menor o intermedia que pudiera eventualmente producirse.
Si la lesión no fuera menor, y pudiendo ésta por ejemplo haber derivado en fractura expuesta, golpe en la columna vertebral, golpe en la cabeza y/o pérdida de conocimiento, conviene tener claro, sobre todo el profesor o maestro a cargo, cual es el procedimiento para aislar la situación impidiendo maniobras negligentes para inmediatamente solicitar ayuda sanitaria, identificando en lo posible, la razón o posible origen del problema para poder brindar mayores detalles a los paramédicos, teniendo a mano, en el dojo, la ficha de inscripción de la persona accidentada, para poder disponer de la información necesaria, tales como alergias, obra social, numero de documento o afiliado, grupo sanguíneo, posibles alergias, forma de contactar a los familiares, etc. También será útil, una vez resuelta la emergencia, guardar registro escrito y detallado de lo sucedido.
Es recomendable que el maestro o profesor esté capacitado en el correcto empleo de las técnicas de Kappo y de resucitación cardio-pulmonar o RCP, aunque el aviso al sistema de emergencias de la institución o del estado, debe ser dado siempre de manera inmediata, cuando la situación lo amerite.
La higiene personal: En particular en este aspecto, es muy importante que el maestro o profesor vaya educando a los futuros judokas en los variados cuidados que por tratarse de una actividad de contacto se deben tener. Tales consideraciones tienen como fin especialmente el de proteger la salud e integración social exitosa de las personas.
La primera cosa que podríamos comentar aquí, es acerca de todo aquel medio con el que podríamos lastimar a un tercero o a nosotros mismos. Para hacerlo más simple, vamos a decir que durante las clases está prohibido subir al tatami con aditamentos o adornos tales como relojes, cadenas, pulseras, aros, elementos rígidos para sostener el cabello tales como trabas, binchas plásticas, etc. Tampoco pueden ingresar a la práctica aquellas personas que se encuentren con yeso, férulas o prótesis que pudieran ocasionar daño físico a alguien.
En lo que a la indumentaria se refiere, el uso de judogui es obligatorio para la asistencia a la clase de judo, debiendo desalentarse el no uso del mismo, restringiendo la excepcionalidad a casos muy justificados. Por ejemplo, no es lo mismo que un niño carezca de judogui por imposibilidad económica de adquirirlo, que uno que aduzca que su madre lo ha lavado y no se le ha secado. En este caso, lo que idealmente debió ocurrir es que si su madre no pudo lavárselo a tiempo, debió él aprender a hacerlo y hacerse responsable de sus propios asuntos y consecuencias. Tal cosa ayudará al individuo en crecimiento y formación, a ser independiente, colaborador y comprometido en la vida y en sus cosas. Siempre se debe tener en cuenta que cuando hablamos de “Arte Marcial” estamos hablando de adquirir y practicar cierto nivel de disciplina.
El estudiante debe ser instruido, controlado y evaluado por el maestro o profesor en este aspecto, dándole al alumno la información necesaria para el cuidado y mantenimiento de esta prenda, haciendo hincapié en el aspecto sanitario de la limpieza y del cuidado de la imagen personal en el uso de la indumentaria.
Se debe dejar muy clara la prohibición de juegos o bromas pesadas dentro del dojo, ya sea sobre el tatami, en los vestuarios o en las duchas. Han habido numerosos incidentes, sobre todo oculares, cuando manipulando cinturones, toallas o arrojando cosas, los alumnos, reciben golpes en los ojos, o en la cabeza por zancadillas, etc.
También es importante educar a los alumnos en el mantenimiento, cuidado y otros aspectos, tales como el tener las uñas cortas y limpias de manos y pies, para evitar rasguños involuntarios, durante el contacto o lucha. Utilizar el pelo recogido, cuando está largo, con elementos blandos, nunca pisar el tatami con calzado, mantener el orden dentro del dojo (bolsos, abrigos y calzados) y observar una actitud respetuosa y entregada al aprendizaje, son la clave del éxito, no solo para progresar en judo, también en la vida, cuando esta actitud se proyecta en el resto de nuestras actividades y contextos.
Intensidad de los trabajos: Justamente para evitar o minimizar el riesgo de accidentes, el profesor o maestro, debe permanecer dirigiendo en todo momento la clase, observando detenidamente las acciones que se han programado y verificando tanto la correcta aplicación de las mismas como la reacción que estas podrían proyectar en los diferentes tipos de alumnos, adecuando cada vez que sea necesario la implementación de estas acciones en función del correcto aprendizaje pero sobre todo de un seguro proceder.
Otros factores: Las claves para aprender y enseñar judo, de manera exitosa, según mi parecer serían: Inducir desde el día cero en los estudiantes la actitud correcta para practicar judo; enseñar el conjunto de normas y conocimientos que el estudiantes debe conocer para con su seguridad y la de sus compañeros, comprender y hacer comprender que el aprendizaje del judo es un proceso generalmente lento, que requiere de sacrificio y paciencia; las clases deben tener una organización o estructura, el estudiante debe tener una meta; el profesor debe tener un programa. Todo este conjunto de cosas deben tener una coordinación y armonía, posiblemente una finalidad social.
El autor: Claudio A. Ballester, 3º Dan de Judo de la República Federal Argentina, integra el staff de profesores del Centro Nacional de Entrenamiento “Judo Club Riachuelo” que funciona de lunes a sábado en Chilavert 1700 de la localidad de Villa Celina, frente al Autódromo de Buenos Aires. Dicho centro cuenta con la supervisión del Maestro Luis Benítez 7º Dan. Sitio web http://www.judoriachuelo.com.ar/
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