Los pasados días 16 y 17 de Octubre se celebraron en el Erdgas Arena de la ciudad alemana de Riesa los XII Campeonatos mundiales de Sumo amateur tanto para hombres (12ª edición con representación de 26 naciones) como para mujeres (3ª edición con representación de 16 naciones).
Cada país tenía derecho a inscribir a un representante en cada una de las categorías existentes (ligeros, medios y pesados) y tanto estos como cualquier otro luchador podían a su vez competir en la categoría abierta o por el título por equipos.
Como la mayoría de los luchadores ya se conocían de torneos anteriores, el ambiente en Riesa fue tremendamente distendido y cordial entre todos, con un gran colorido de vestimentas y de idiomas diferentes.
El respeto entre todos los luchadores se plasmaba en el hecho de que todos se estrechaban las manos tras el combate, independientemente de haber vencido o no, honrando de esta forma el espíritu del Sumo y rindiendo homenaje al esfuerzo realizado por el rival. Sin duda un ejemplo a seguir por tantos y tantos deportes en donde se han perdido todas estas formas de cortesía.
Centrándonos en la competición en sí, Japón acudía un año más como el gran favorito a llevarse todos los triunfos en todas las categorías, pero el nivel mostrado por los equipos europeos y por el siempre aspirante Brasil le puso realmente difíciles las cosas al país nipón, de tal forma que si bien en la categoría masculina tan sólo se les escapó el título de ligeros, en la femenina se tuvieron que volver con las manos vacías a casa. Quizás sea esto algo más normal ya que el sumo femenino en Japón no está tan desarrollado como el masculino y probablemente el nivel esté más igualado con el resto de los países. Así, de las 10 categorías existentes, Japón se llevó el triunfo en 4, Ucrania y Alemania en 2 y Brasil y Rusia en 1.
En la primera jornada de la competición se disputaron las tres categorías de peso, tanto para hombres como para mujeres. El torneo se desarrolló por eliminatorias, realizándose unos combates preliminares para organizar un cuadro de 8 cuatro finalistas que se enfrentaron en eliminatorias directas para acabar dilucidando el vencedor, con una serie de repesca para determinar quienes serían los que se llevarían la medalla de bronce, enfrentando al semifinalista y al cuarto finalista que perdió su combate frente a cada uno de los dos luchadores que habían llegado a la final. La gran cantidad de inscritos hizo que la jornada se alargara más de lo habitual, de tal forma que incluso hubo que reducir las dos horas previstas entre la sesión de la mañana y la de la tarde a tan sólo media hora, y aún así se finalizó con retraso sobre el horario previsto. Está claro que el sumo amateur va en aumento no sólo en calidad sino en cantidad, lo que es de apreciar por todos los amantes a este deporte.
El segundo día de competición estaba dedicado a la categoría abierta y la competición por equipos. Se decidió, para evitar los problemas de horarios del día anterior, que la jornada comenzara con una hora de antelación sobre el horario previsto, lo que deparó las primeras sorpresas de la jornada ante la inesperada ausencia del equipo de Kirguizistán, a lo que se unió la retirada del equipo masculino de Australia ya que uno de los dos únicos luchadores que traía se lesionó el día anterior.
Sin embargo la gran sorpresa fue la contundente derrota del equipo femenino de Japón por 3-0 ante Rusia, aunque la clasificación de las rusas para la gran final les dio a las japonesas la opción de conseguir la medalla de bronce derrotando primero a Estados Unidos y después a Hungría, oportunidad que no desaprovecharon para, al menos, no volverse de vacío de tierras germanas. En la final Alemania se aprovechó del apoyo del público presente en el Pabellón para derrotar al equipo ruso y conseguir la medalla de oro. Así el equipo alemán sumaba su segundo oro tras el conseguido en la categoría abierta unas horas antes.
Llegaba el turno de los hombres. La categoría abierta fue dominada por el japonés Shimoda que derrotó en la final al alemán Scheibler en un apasionante combate en donde, esta vez, el apoyo del ruidoso público germano no fue suficiente para que sus compatriotas lograran el tercer oro consecutivo. No sería esta la última derrota de los germanos, que verían poco más tarde como su equipo era eliminado de la lucha por el oro por el potente equipo japonés, que finalmente cumplía los pronósticos y se adjudicaba la primera plaza al derrotar a Bulgaria.
En resumen, dominio de Japón algo menos claro de lo que se suponía en un principio, sobre todo en la categoría femenina (tuvieron que conformarse con dos platas y dos bronces) donde las grandes triunfadoras fueron las alemanas.
Muy buen resultado el de los países de la extinta Unión Soviética y de todos los países del Este de Europa en general. Quizás aún Europa no esté al nivel de Japón pero las distancias se van acortando cada vez más y puede que pronto el dominio de los nipones sea cosa del pasado.
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