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En el programa Nº 55 de El Quinto Rincón, Jerónimo Milo nos trae la película con la que debutó el director chino Corey Yuen "Retroceder nunca, rendirse jamás".
Esta es, quizás, una de las películas más subestimadas y la que también produjo el máximo número de lesionados que intentaron realizar la delirante y astronáutica acrobacia
de la pelea final del filme. Esta producción contiene altas dosis de humor chino-americano, que son malinterpretadas, al punto que muchos piensan que es producto de un mal guionaje o de errores de actuación. Pero la verdad es que su director, Corey Yuen, logra una extraña pero interesante mezcla de cómo hacer una película norteamericana, con todos sus modismos culturales, pero dirigida y conceptualizada por un oriental.
Recordemos que Corey Yuen dirigió en varias ocasiones a Jackie Chan, Sammo Hung, Andy Lau y fue responsable de éxitos como El transportador, Bodyguard from Beijing y Fong Sai Yuk. Tambien hizo asistencia de dirección en X Men.
“No retreat, no surrender” es una gran bolsa de estereotipos, y parece una burla del director hacia los modismos americanos o quizás a cómo realmente él veía a ese país. Tal vez simplemente es una típica película de los ‘80 sin ningún tipo de pretensión sociológica. Sin importar su definición, es una rara combinación de humor y Artes Marciales que por momentos roza lo bizarro.
El protagonista, Jason (Kurt MacKinney), es una especie de Peter Parker al que prácticamente todo le sale mal: se tiene que mudar de su ciudad, su padre deja de enseñar
Karate, presenta el síndrome de madre ausente (ella aparece una vez en toda la película y uno no sabe bien si es la tía, la hermana o la visitadora social), todos se burlan de él, su padre no quiere que entrene Jet Kune Do en el garaje de su casa e incluso rompe su póster favorito de Bruce Lee, además no logra encontrar un dojo donde no lo traten mal.
El guión se basa obviamente en el filme Karate Kid, pero con más humor, menos inocencia y más inclinado hacia los aspectos de las Artes Marciales chinas y con la inclusión de elementos fantásticos como la aparición del fantasma de Bruce Lee que guiara a Jason por la senda de las artes marciales.
Retroceder nunca, rendirse jamás tiene todo lo que una película de la década del ‘80 puede pedir: breakdance, rap, números musicales, mucho flúo, un baile lento con una chica de la preparatoria, abusos de la presencia de la bandera americana y una pelea final contra un ruso, interpretado por Van Damme. La frase que da título a la película es utilizada de manera caprichosa en diversas ocasiones y póstumamente en el vernáculo final de la película. Definitivamente si el espectador estuviera entre las filas del público durante la pelea final de este filme gritaría enfervorecidamente el esperado ¡¡¡No retreat, no surrender!!! para lograr que Jason tome coraje para derrotar al malvado ruso con su inesperada patada aprendida de las manos del pequeño dragón.
Texto: Jerónimo Milo
No te pierdas la columna de Jerónimo Milo en la emisión Nº 55 de El Quinto Rincón www.radio.redmarcial.com.ar
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