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sábado 09 de mayo de 2009 OPINIÓN

Verdades nunca dichas en las artes marciales

La época de la Inquisición quedó atrás. No obstante, actualmente cuando alguien propone diversos cambios en cualquier esfera, es generalmente mal visto y debe enfrentarse a una tenaz resistencia por parte de la comunidad circundante. 


El presente artículo resume algunos aspectos controvertidos de las artes marciales, con la correspondiente explicación científica que los aclara.

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utor: Roberto González Haramboure 

La época de la Inquisición quedó atrás. No obstante, actualmente cuando alguien propone diversos cambios en cualquier esfera, es generalmente mal visto y debe enfrentarse a una tenaz resistencia por parte de la comunidad circundante. En las artes marciales esa situación se acentúa, fundamentalmente, debido a la existencia de diversos grupos con distinta cosmovisión:

-La gran mayoría defiende los preceptos milenarios.
-Otro que toma partido solo por los preceptos modernos.
-Una minoría que intenta equilibrar ambos.

En lo personal me ubico en el último grupo, puesto que si bien es cierto que insisto en insertar aspectos modernos para mejorar las artes marciales, no dejo de reconocer la existencia de otros cuya existencia se pierde en el tiempo, pero que cuentan con un adecuado fundamento y mantienen su vigencia actual.

Personalmente estoy convencido que hay pocas cosas mejores que las artes marciales y es por ello que, como retribución a los beneficios que esa esfera me ha proporcionado, me he dedicado a investigarla y perfeccionarla para el bien de ella misma y consecuentemente de la humanidad que recibe su influencia. Inevitablemente ese perfeccionamiento me ha obligado a asumir la función del salmón que nada contra la corriente y al final debe evitar ser comido por los osos.

La información que se comparte en el presente artículo está precisamente relacionada con la aclaración, desde el punto de vista científico, de una serie de aspectos de las artes marciales cuya existencia muy generalizada he constatado durante varios años en diversas partes del mundo, que son inadecuadamente asumidos, y en consecuencia traen consigo una comprensión subjetiva y derivan en un trabajo empírico. La misma consiste en una versión resumida de los principales capítulos de un libro homónimo que está en fase de terminación y deseo publicar. Del mismo modo, estos temas los imparto dentro de los cursos de maestría y doctorado a mi cargo en varias universidades de diversos países.

Como inicio deseo declarar que con los argumentos aquí mostrados no se pretende caer en la mera crítica ni mucho menos minimizar los aportes de otras personas con puntos de vista diferentes, sino detenerme en aquellos aspectos que aún entorpecen la adecuada comprensión y trabajo en las artes marciales, para que éstas puedan influir aún mejor en la educación de sus practicantes.


1. LA CIENCIA NO ES CONTRARIA A LA TRADICIÓN

Según nos enseñaron en la Educación Primaria, el problema fundamental de la Filosofía consiste en asumir si el mundo es cognoscible o no, ya que de esa premisa deriva todo el accionar posterior. Para ello se parte de reconocer la ciencia como el: ¨“Conjunto bien trabajado de hechos comprobados e hipótesis especulativas en las cuales se aplica el principio de que- en la medida en que es práctica, económica y humanamente posible- las teorías pueden ser comprobadas experimentalmente”. En ese caso el conocimiento científico nos permite, precisamente, conocer sobre un aspecto en cuestión; y evitarnos la molestia de trabajarlo a ciegas o de inventarle explicaciones a lo desconocido.

Por su parte la tradición proviene del latín traditio, y éste a su vez de tradere, "entregar". Es tradición todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes. Se considera tradicionales a los valores, creencias, costumbres y formas de expresión artística característicos de una comunidad, en especial a aquéllos que se trasmiten por vía oral. Lo tradicional coincide así, en gran medida, con el folclore o "sabiduría popular".

La relación entre ambos términos, y su esencia el poeta  Vicente Aleixandre en su discurso de recepción del premio Nobel destaca que la visión conservadora de la tradición ve en ella algo que mantener y acatar acríticamente. Sin embargo, la vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse, cambiando en forma y fondo (a veces profundamente) para seguir siendo útil. Termina destacando la importancia de la capacidad creadora de la tradición al escribir: Tradición y revolución. He ahí dos palabras idénticas.

No obstante esa lógica forma de pensar no es compartida por muchos budokas, que refieren que al insertar nuevos conceptos y métodos en la práctica de las artes marciales se pierde su tradicionalidad. Contrariamente, como se ha demostrado, la ciencia y la tradición se complementan en perfecto equilibrio para el desarrollo del arte marcial y sus practicantes.

Como ejemplo de la idea anterior podría traerse a colación la escritura. Al inicio fueron grotescos rasgos y dibujos hechos con carbón en las paredes de las cuevas, de ahí evolucionó a tablas de piedras, madera, papiro y otros, hasta llegar al papel actual; en el cual se escribió con plumas de aves, lápices y bolígrafos de diverso tipo, máquina de escribir, la actual computadora a tinta o láser... y en el futuro quien sabe. No obstante esos cambios externos de la escritura que facilitan su realización y mejoran su producto; se mantiene la tradicional costumbre de reflejar perennemente las ideas en un objeto.

2. EL ARTE MARCIAL, CUANDO EVOLUCIONA A DEPORTE DE COMBATE, NO PIERDE SU ESENCIA

Muy relacionado con el aspecto anterior, es común escuchar la pregunta acerca de que si la forma de lucha que practicas la haces como deporte o arte marcial... Porque no es lo mismo.

Recordar que, en su forma genérica, artes marciales significa el conjunto de conocimientos y experiencias utilizados en al pelea, (marcial viene de Marte, dios de la guerra). En ese sentido, si analizamos comparativamente la esencia de una especialidad de combate como arte marcial y deporte vemos que:

- Ambas buscan de un modo u otro la comparación de las personas para demostrar su superioridad con respecto a otras.
- En ambas se necesita organización y disciplina entro otros aspectos educativos.
- En las artes marciales se habla de la energía interna, y en el deporte se tiene en cuenta el mismo aspecto mediante los factores extra del entrenamiento.

Podrían llenarse páginas de aspectos comparativos que seguirían indicando la total semejanza. De hecho, la única diferencia entre el deporte y el arte marcial, es que en el primero de los casos se cuenta con una serie de normativas espacio-temporales, de técnicas y zonas de ataque y otros elementos que garantizan la integridad física de los participantes; y en el segundo no ese control no es tan riguroso. No obstante esas diferencias externas no afectan su similitud de esencia. Al respecto, si se asumen las acciones a realizar como un fuego, el arte marcial sería un voraz incendio en el bosque y el deporte sería la inocente fogata de un excursionista…que si se descontrola y expande puede igualmente acabar con todo el bosque.

En el caso de las artes marciales devenidas deporte sucede lo mismo ¿O es que precisamos matar al oponente para demostrar que las dominamos más que él?

3. LA ENERGÍA INTERNA (KI), NO ES NI CÓSMICA NI INFINITA

Otro tema muy controvertido, y que la industria cinematográfica se ha encargado de distorsionar, es lo referido a la esencia y poder energía interna.

Desde el punto de vista de su esencia, la misma se basa en la unión de diversos aspectos psíco-fisiológicos como la visualización, la neuroconducción, la respiración y el control del tono muscular por solo citar algunos; que en unión de las capacidades físicas como la fuerza, rapidez y resistencia entre otras (que forman parte de la energía externa o KIME), convergen mediante el KIAI. Es por ello que para su conocimiento real sobran fundamentos extraterrenales y otros misticismos.

Por su parte, desde el punto de vista del poder que propicia, si bien es cierto que llega hasta duplicar la calidad de la ejecución habitual como consecuencia de una potenciación de la función reguladora del Sistema Nervioso Central con respecto a los efectores orgánicos, también es necesario comprender que la misma no nos hace ni inmortales ni todopoderosos.

4. SE CONSIDERA UN GRAVE ERROR TRABAJAR HASTA EL CANSANCIO

Otro aspecto muy difundido en las pantallas, y defendido por muchos, es que en las artes marciales para lograr progreso debe trabajarse hasta desfallecer.

Si bien es cierto que dentro de la actividad física existe un método de trabajo similar a ese reconocido como “hasta el rechazo”, también debe declararse que el mismo solo se utiliza para el desarrollo de la resistencia aerobia y está contraindicada tanto su aplicación sistemática como su uso en edades tempranas y con principiantes.

En caso de abusar de esa forma de trabajo, además de no aportar ningún beneficio, a corto plazo se atenta contra la salud física y mental de los practicantes. Por el contrario, la carga debe ser dosificada mediante el volumen e intensidad de cada uno de los sistemas bioenergéticos del organismo (alactácido para la fuerza, rapidez, reacción y agilidad; lactácido para la resistencia a la fuerza y a la rapidez; y aerobio para la resistencia y la movilidad articular entre otras) en dependencia del propósito específico que persiga con el trabajo.

5. NO SE DEBEN TRABAJAR LAS KATAS DE FORMA MECÁNICA Y AUTOMÁTICA

Como reconozco cada vez que tengo la oportunidad, nunca he sido enemigo de las kata. Por el contrario, hay pocos espectáculos que se equiparan con una magistral ejecución. No obstante, desde el punto de vista de la función “creativa” que se espera de las kata dentro del proceso de formación de los practicantes, la forma estandarizada de su trabajo resulta inútil a tales efectos.

Está demostrado científicamente que mientras una persona está aprendiendo algo, debido a la función cortical de recopilación y procesamiento de la información, se está beneficiando desde el punto de vista intelectual. No obstante, una vez que se domina la secuencia y se pasa al perfeccionamiento de los movimientos para hacerlos más bellos para el público y creíbles para los examinadores y árbitros, solo tienen una influencia biológica en los practicantes ya que su cerebro se limita fundamentalmente a reproducir tal cual lo aprendió y no hay más beneficios para su intelecto. En cambio, de trabajar sistemáticamente en la construcción de nuevas kata partiendo de los aprendizajes previos y fragmentados de los alumnos, no habrán límites para el desarrollo de todas sus facultades mentales en estrecha unión de las capacidades físicas.

6. NO SIEMPRE TODOS LOS ALUMNOS DEBEN REALIZAR LA MISMA ACTIVIDAD

La imagen más generalizada en una clase de artes marciales consiste en que el profesor, luego de indicar el trabajo a realizar, indique el ritmo de un trabajo que todos los alumnos realizan a la vez. Aún cuando esa forma de trabajo está reconocida dentro de la Metodología de la enseñanza de la actividad física como el método frontal, el mismo no puede utilizarse como costumbre ya que es solo para el aprendizaje inicial. En ese caso, cuando los alumnos alcanzan cierto dominio deja de tener sentido porque se pierde mucho tiempo y espacio, y también limita las posibilidades del profesor a que rectifique la técnica específica de los alumnos.

Por el contrario, cuando se trabaja sobre al base del perfeccionamiento masivo de un aspecto ya aprendido, puede trabajarse las ondas. Para ello se divide el grupo en varias secciones que trabajan mientras otras descansan, permitiendo aprovechar mejor tanto el tiempo y espacio como la interacción profesor-alumno. Ese trabajo se utiliza también con bastante frecuencia pero tampoco es suficiente, ya que no todos los alumnos muestran el mismo nivel de desarrollo en similares acciones. Es por ello que se necesita particularizar y diferenciar su trabajo para el logro de los objetivos individuales. En ese caso, con la misma dosificación, unos podrían patear, otros desplazarse, otros hacer fuerza de tronco y otros rapidez de brazos. En este caso se estaría trabajando en estaciones (si son fijas) y en circuito (si los alumnos se trasladas de una a otra)

 7. EL PROFESOR NO PUEDE TRABAJAR SIEMPRE FRENTE AL ALUMNO

Muy en concordancia con el aspecto anterior, también es habitual que el maestro se ubique frente a los alumnos para trabajar junto a ellos y “facilitarle” la comprensión del trabajo a realizar. Esa “facilitación” realmente no es tal debido a que:

- Pese a que realizan la misma acción, cuando el alumno se encuentra frente al profesor recibe la información en sentido inverso. Al respecto recordar que ya de por sí el cerebro trasmite la información mediante los hemisferios cruzados, y en este caso habría un segundo cruzamiento que entorpecería aún más la comprensión. En caso contrario, si el maestro desea utilizar la demostración como función ilustrativa debe asumirse como un espejo, y trabajar a su lado contrario para coincidir en dirección y sentido con el del alumno.

- En ese mismo sentido también en la demostración del maestro es necesario tener presente la trayectoria del movimiento a realizar, para que el alumno la observe mejor. Para ello si el movimiento es hacia el frente se demuestra de forma lateral, y si es lateral se demuestra hacia el frente o atrás.

- También es recomendable utilizar la formación circular, que si es estática el maestro forma parte del círculo para que todo los alumnos lo vean y a la vez él vea a todos; y si es dinámico, el profesor de desplaza por fuera de círculo y en sentido contrario para ir cruzándose (y observando) a todos los alumnos.

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ndependientemente de los puntos antes explicados y como se explicará posteriormente, el hecho que el maestro trabaje junto con los alumnos todo el tiempo atenta contra su función social que es enseñar y no practicar, por cuanto pierde posibilidades de observación y corrección de errores mientras está ejecutando.

8. NO SE DEBE ENSEÑAR PRIMERO PIERNAS Y DESPUÉS MANOS

Es muy común pensar que, debido a que estamos en posición erguida, primero debe enseñarse la postura, y solo después los movimientos técnicos. Esa decisión aparentemente lógica es totalmente errónea, por cuanto el impulso nervioso que trasmite la información relacionada con el aprendizaje transita desde el cerebro hasta el resto del cuerpo, y durante su recorrido se va debilitando. Es por ello que naturalmente las acciones con las manos son más fáciles que con las piernas, por lo cual, la enseñanza debe planificarse y aplicarse siguiendo ese orden.

9. NO SE DEBE ENSEÑAR PRIMERO MANO CERRADA Y LUEGO ABIERTA

Caso bastante similar al anterior. Casi siempre cuando el alumno comienza su práctica le enseñan como cerrar el puño y golpear de esa manera, para posteriormente enseñarlo a golpear con las manos semi abiertas y abiertas, que son contenido de grados superiores (y en consecuencia aparentemente más difíciles).  En esa decisión se constata otro error fácilmente explicable. Si tener las manos cerradas sería más simple que abiertas, entonces naturalmente estaríamos así. Al respecto analizar que, por el contrario, de manera natural estamos con las manos abiertas y se necesita energía mental y física para cerrarlas, por lo cual es más fácil trabajar con ellas abiertas que cerradas. En consecuencia, se propone reordenar la enseñanza de ese aspecto para facilitar su asimilación progresiva partiendo del funcionamiento orgánico.

10. LA CLASE NO SIEMPRE TIENE QUE SER SERIA

Está claro que cualquier actividad que involucre una lucha debe ser esencialmente seria, por los riesgos que inevitablemente implica. Esa situación se acentúa en las artes marciales, que además cuentan con una serie de patrones de etiqueta para propiciar una mejor educación en el practicante. No obstante esa realidad, es necesario, como mismo han hecho la mayoría de las especialidades deportivas, utilizar el juego como método de enseñanza y perfeccionamiento, no solo por su efecto motivador de la actividad y eliminador de tensiones, sino por potenciar los beneficios de ésta.

11. NO SE PUEDE HACER SIEMPRE LOS MISMOS EJERCICIOS PREPARATORIOS (MAL LLAMADOS CALENTAMIENTO)

Si voy a la piscina, me pongo me ropa de baño; si voy al ballet, un smoking. Eso mismo debe pasar en la clase de artes marciales.

Otra costumbre muy difundida en las artes marciales consiste en estereotipar los ejercicios preparatorios, que llegan a automatizarse con la repetición diaria, independientemente del contenido a desarrollar en la clase. Si en todas las clases no se hace lo mismo, en consecuencia con ello tampoco puede ser igual la preparación. Esa idea se sustenta en el hecho de que para las clases en las que desarrollaremos fuerza o rapidez la preparación debe ser corta e intensa para no acumular cansancio, y para desarrollar resistencia la preparación debe ser larga y de poca intensidad, para poder movilizar los sistemas psico-fisiológicos asociados al trabajo.

12. LAS EVALUACIONES DE GRADO NO PUEDEN SER SUBJETIVAS

Las artes marciales, como toda esfera que involucra un proceso de enseñanza y educación, tienen que partir de los aspectos didáctico-pedagógicos básicos que orientan dichos procesos. Los mismos se estructuran en: planificación, aplicación y evaluación; por lo cual no solo deben respetarse las indicaciones para enseñar (algunas de ellas mencionadas en los puntos anteriores), sino también aquellas relacionadas con la constatación del nivel de asimilación de los contenidos enseñados.

Si bien es cierto que existen múltiples requisitos para una adecuada evaluación, el principal es la objetividad. Esta garantiza que la cuantificación de la información sea medible con la mayor exactitud posible, para poder tener con certeza el criterio de aprobado o no.  Ese criterio básico se contrapone con la habitual costumbre de evaluar basado en la experiencia empírica mediante la observación simple, y que inevitablemente tiene un amplio margen de error que da paso a muchas inconformidades.

A tales efectos, tanto para cumplir con los requisitos prestablecidos como para evitar pasar por episodios desagradables,  se recomienda describir el patrón ideal de cada movimiento y cuantificar numéricamente los principales errores en su ejecución (como se hace en la Gimnasia, Saltos ornamentales y otras especialidades). Ello no solo permitirá sustentar de manera irrefutable el criterio evaluativo cualquiera que  fuese, sino que también será un eficaz indicador cualitativo y cuantitativo del progreso. En ese caso, la evaluación se estaría utilizando también como instrumento de perfeccionamiento del proceso.

13. EL MEJOR ALUMNO NO ES AQUEL QUE TIENE COLOR MÁS OSCURO DE CINTURÓN

Muchas veces se piensa que el color del cinturón es el mejor indicador de progreso. ¿Pero qué sucede cuando un cinturón verde derrota a un cinturón negro? Está demostrado que el color del cinturón es realmente indicador del tiempo de práctica y dominio cuantitativo de contenidos, más no necesariamente refleja siempre quién es mejor desde el punto de vista cualitativo. En su lugar, donde se demuestra realmente la supremacía del aprendizaje es en las competencias. Es por ello que debe seleccionarse a los mejores atletas por su resultado al compararse con otros, y no por la coloración de su vestimenta.

Ello no significa que se magnifique el resultado competitivo por encima de otros indicadores educativos, solo que se asume que la persona que logra un buen resultado es porque implícitamente tuvo que cumplir con una serie de requisitos y demostrar diversas cualidades y capacidades que, en su integración, propiciaron ese resultado.

14. EL MEJOR MAESTRO NO ES EL QUE TIENE MÁS DANES

Situación similar a la antes mencionada con los alumnos se presenta, en mayor medida, con los maestros, cuando se asume que el de más danes debe ser el mejor. Por el contrario, la verdadera expresión del dan es el nivel técnico, y lo único que realmente indica es que la persona que lo ostenta realiza bien los movimientos porque lleva mucho tiempo practicándolos. En ese sentido, está demostrado que una persona que se dedique durante mucho tiempo a su perfeccionamiento personal no desarrolla de manera paralela la capacidad de perfeccionar a otros.

En cambio, deben ser reconocidos como buenos maestros aquellos que se han preparado en las capacidades que realmente satisfacen el perfil profesional integral de esa función docente, como son los aspectos pedagógicos, metodológicos, biológicos, biomecánicos, psicológicos y otros relacionados con el proceso de preparación deportiva de las artes marciales. Ello no significa que no sea importante que el maestro esté en condiciones de realizar una adecuada ejecución para demostrar el contenido a aprender, pero eso no puede magnificarse con relación al resto de los elementos que constituyen su perfil.

15. LA MEJOR CAPACITACIÓN PARA LOS MAESTROS NO ES LA TÉCNICA

En congruencia con el punto anterior se presenta éste, para cuya aclaración es necesario inicialmente delimitar la función social de los principales gestores de las artes marciales: Alumnos: aprender; maestros: enseñar.

Es muy común ver que en los cursos para los maestros de artes marciales (sobre todo en preparación para el examen de grado) se “enseñen” técnicas de pateo, bloqueo, proyecciones, luxaciones; así como que se realicen actividades físicas. Al respecto, como todo maestro al inicio fue alumno, no es difícil asumir que ya domina todos esos elementos, y ahora en su nueva función lo que necesita es conocer el mejor modo de trasmitirlos. En ese caso, a mi juicio, cuando en un curso para maestros se incluyen esos movimientos, se les está dando un tratamiento de alumnos (con ello no se niega que nunca se deja de aprender, solo que el aprendizaje debe ser útil en relación con la función que se realiza). Contrariamente al caso antes planteado, como consecuencia de la función de los maestros, lo que necesitan saber entre otras cosas es:

-Cómo enseñar y perfeccionar los movimientos en sus alumnos.
-Cómo mejorar el desplazamiento de los alumnos.
-Cómo desarrollar la fuerza en sus alumnos.
-Cómo aumentar su decisión y voluntad.

De ese modo en los cursos para maestros, los contenidos específicos de las artes marciales no serían el fin sino el medio de su capacitación profesional.

No quiero terminar este artículo sin dejar de reconocer la polémica que desatan estos criterios. Aún así insisto en expresar mis ideas, porque su sólido fundamento científico se aviene con la tendencia mundial actual que apunta hacia una cosmovisión cada vez más inteligente y exacta de todo cuanto nos rodea. Es por ello que estoy convencido que mis propuestas no tardarán en tener más seguidores que el actual grupo de vanguardista dispersos por el mundo con que cuento. Espero estar vivo para poder apreciarlo, contrariamente a otros casos cuya comprensión de sus ideas se logra mucho tiempo después y reciben su merecido homenaje de manera póstuma.

En el presente trabajo no se inserta bibliografía, por cuanto el mismo consiste en la recopilación de aspectos ya planteados en otros momentos, cuya fuente de información coincide.

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